Entrevistas

Museo Guggenheim, el gigante de titanio. Entrevista a Juan Ignacio Vidarte

17/10/2018 

Museo Guggenheim, el gigante de titanio. Entrevista a Juan Ignacio Vidarte

Sobre las aguas de la ría, que siguen sin ser claras, se refleja la imagen del Museo Guggenheim bañado en titanio. Retorcidas e imposibles líneas retando la gravedad y custodiadas al frente por 'Puppy' de Jeff Koons y, a la espalda, por 'Mamá' de Louise Bourgeois saludan a los visitantes quienes muestran sorpresa por la transformación de Bilbao. Frank Ghery, entusiasmado con la propuesta desde un principio, también se ha ganado los corazones de quienes barruntaban que el Museo era la cara idea de un manojo de chiflados. El Guggenheim cumple 21 años. 






ENTREVISTA AL DIRECTOR DEL MUSEO GUGGENHEIM, JUAN IGNACIO VIDARTE
por: Araceli Viqueira

Juan Ignacio Vidarte
Foto: Erika Ede © FMGB Guggenheim Bilbao Museoa, 2018

Pronto el Museo Guggenheim cumple la definitiva mayoría de edad: 21 años desde que inició su andadura en medio del excepticismo, si no de las críticas, de muchos. ¿Cómo ha madurado el museo hasta convencer a los más incrédulos de que era una apuesta segura?

Yo creo que ha madurado siendo fiel a los objetivos para los que fué creado.A lo largo de estos 21 años, el museo ha ido cubriendo los objetivos, que eran múltiples. El primero, transformarse en una institución cultural de referencia internacional. Con ello, se ha ayudado al proceso de transformación de Bilbao, y del país en general, en todas las dimensiones: urbanística, económica,social, de proyección de imagen…. En ese sentido, yo creo, que quienes se mostraban incrédulos, habrán visto que se han cumplido las aspiraciones que se tenían.

Foto: Erika Ede © FMGB Guggenheim Bilbao Museoa, 2018

Juan Ignacio Vidarte, junto con Frank Ghery -que ha estado siempre al frente del Museo- son los “progenitores” del Gugenheim. ¿Hay algo que Vidarte no volvería a hacer? ¿Algo que, en cambio, repetiría una y mil veces?

Claro que hay cosas que ahora, viéndolas en retrospectiva, las hubiera hecho de otra manera. Pero prefiero no fijarme mucho en eso, porque todo está conectado y de errores hemos sacado enseñanzas que, luego, han redundado en positivo. O sea, en ese sentido hay que analizarlo todo en conjunto y estoy contento de los resultados.

¿Qué repetiría? Yo creo que, sobre todo, las constantes en torno a este proyecto: tenacidad, ambición, asunción de riesgos, pasión y coherencia en el trabajo, fidelidad al camino trazado, seriedad… Son valores que han estado en este proyecto y que repetiría una y mil veces.

Foto: Erika Ede © FMGB Guggenheim Bilbao Museoa, 2018

Siempre con exposiciones de calidad, referencia a nivel mundial, catapulta definitiva para el turismo en Bilbao… ¿Cuántos millones de turistas han cruzado las puertas del museo?

Si consideramos turistas a los visitantes que provienen de fuera de la comunidad, diría que cerca de 20 millones. Gente que ha venido de todas las partes del mundo o de todas las partes del estado para ver el museo; algunos una única vez, otros han repetido. Todos han ayudado a que cumplamos nuestra misión, que es la de acercar la cultura a la sociedad. Haciéndolo se ha ayudado también a que el turismo, que era una actividad marginal hace 25 años,sea ahora una actividad de creciente importancia en Euskadi.

Foto: Erika Ede © FMGB Guggenheim Bilbao Museoa, 2018

De hecho se ha conseguido situar a Euskadi en la élite mundial de la cultura e, incluso, de la arquitectura ¿ Con qué exposición se va a celebrar esta mayoria de edad?

El museo va a celebrar estas bodas de roble, por un lado, con una exposición extraordinaria: la de los fondos del Legado Thannhauser que son los orígenes cronológicos de las colecciones Guggenheim con obras maestras del impresionismo y postimpresionismo, de los primeros maestros modernos. Es un legado que no ha salido de Nueva York desde que fue donado y que constituye un acontecimiento extraordinario. Junto a eso, inauguramos una exposición retrospectiva dedicada a Alberto Giacometti, uno de los grandes artistas del Siglo XX, de los mayores escultores. Es una ocasión también especial para el museo que a lo largo de su historia ha tenido diferentes exposiciones dedicadas a importantes escultores como Serra, Chillida, Oteiza, Brancussi o Calder. Además la obra de Vasconcelos dará paso a la exposición “Architecture effects” que refleja lo ha ocurrido en el mundo de la arquitectura y del arte entorno al año que se inauguró el museo, 1997. Es evidente que ese fue un año especial para nosotros pero, como se verá en la exposición, fue un año también importante en muchas otras dimensiones para la historia de la humanidad.

Foto: Erika Ede © FMGB Guggenheim Bilbao Museoa, 2018

El museo ha sabido atraer no solo al turista sino a los propios ciudadanos vascos, empezando por los más pequeños ¿ayuda eso a que no vean el arte como algo distante o ajeno a sus vidas?

Una de las misiones fundamentales del museo es ser una institución educativa en el sentido más amplio. No nos dedicamos a la educación reglada, no somos un instituto o una universidad, pero somos una institución cuyo objetivo fundamental es acercar la cultura visual y las artes plásticas a la ciudadanía. Por eso es muy importante no sólo que el museo atraiga visitantes sino que la experiencia sea transformadora, enriquecedora y divertida. Pretendemos estimular el espiritu inquisitivo, la creatividad. Todos los años pasan por el museo entre 40.000 y 60.000 estudiantes y educadores de todo nuestro ámbito de influencia; de hecho una quinta parte de quienes vienen a estas experiencias educativas provienen de Francia, por ejemplo. El público jóven es fundamental porque serán los visitantes del futuro.

Foto: Erika Ede © FMGB Guggenheim Bilbao Museoa, 2018

¿Es posible que el museo se quede pequeño? ¿ Necesitaría una ampliación ? ¿ Un hermano?

Hace 10 años ya nos planteamos desarrollar de cara a 2020, que entonces parecía muy lejano, un proyecto de ampliación. Como proyecto, el museo tiene 30 años, aunque se cumplan 21 de su apertura. Mirando al futuro pensamos que el museo tiene que abordar la necesidad no ya de más espacio sino de espacios distintos, porque la práctica artística en este tiempo ha cambiado mucho. Hay disciplinas que siguen requiriendo espacios similares a los que el museo ya proporciona pero hay otras relacionadas con el proceso, con las performance o con las instalaciones a las que el museo, en su configuración y dimensión actual, no atiende igual de bien. Por eso en 2008 planteamos como sueño, que todavía está en ese nivel, la idea de una ampliación no tanto cuantitativa sino, fundamentalmente, cualitativa. Un espacio que pudiera ser complementario a la experiencia tradicional, relativamente corta, urbana, relacioanda con el arte acabado que ahora ofrece el museo. Además de esto queremos ofrecer otra experiencia más lenta, más relacionada con el proceso, con la naturaleza. Es un sueño que no se ha materializado pero espero que en el futuro pueda cumplirse.

¿Se sigue pensando en Urdaibai para ello?

Se sigue soñando. Yo soy consciente de las dificultades que eso tiene, pero sigo soñando.

Foto: Erika Ede © FMGB Guggenheim Bilbao Museoa, 2018

Han pasado por el Gugenheim personas del mundo del arte, espectáculo, literatura, política… VIPs, en general ¿Quien cree que quedó más impresionada?

No lo sé, es algo muy difícil de responder. Yo soy poco mitómano y por eso, quizá, no me impactan demasiado esas cosas. Si es verdad que he sentido que alguna de estas personas ha hecho la visita por cumplir un hito más en su programa. Otras, en cambio, viven la experiencia de un modo personal y disfrutándo. Si tengo que mencionar a una de éstas diría que Daniel Baremboim, quien además tuvo el detalle de estar con nosotros en la celebracion del 85 cumpleaños de Frank Ghery y tocar el piano. Yo sé que tuvo una experiencia muy especial en su visita.

Foto: Erika Ede © FMGB Guggenheim Bilbao Museoa, 2018

El Guggenheim ha sido la excusa por la que han llegado a Bilbao miles de turistas que, no siempre optan por visitar el interior porque consideran que la principal obra de arte es el edificio en sí mismo. ¿Es eso un inconveniente?

Yo creo que la mayor parte de los visitantes que vienen a Bilbao vienen al museo. Habrá alguno que no entre; no lo sé. Y si no lo hace me da pena por él. El edificio es una joya arquitectónica, no simplemente un 'contenedor neutral' y ayuda a proyectar la imagen del museo. Es la tarjeta de identidad visual más reconocible, pero lo que aporta el edificio de Ghery son, sobre todo, los espacios interiores cuya arquitectura no define los contenidos del museo. Los espacios de Ghery permiten albergar simultáneamente una acuarela de Kandinski y una escultura de Richard Serra de 100 toneladas; que se pueda exponer una sala dedicada a Picasso con unas obras de formato y dimensión muy tradicional, junto con una sala que alberga 'La materia del tiempo' uno de los conjuntos escultóricos más importantes del mundo, de Serra. Eso es lo que tiene este edificio y, aquellos que vienen a Bilbao y no entran, se lo pierden. Aparte, logicamente, de perderse el contenido el museo.

Foto: Erika Ede © FMGB Guggenheim Bilbao Museoa, 2018

Juan Ignacio Vidarte habrá olvidado ya las dificultades iniciales y disfruta ahora del éxito ¿Disfruta más en un punto concreto de la ciudad? No es dificil verle caminando por Bilbao, conocerá sus rincones ¿ alguno para compartir?

A mi me gusta mucho Bilbao. Es una ciudad que tiene la virtud de ser “caminable” y con mucha personalidad, que se manifiesta en sus barrios, todos muy diferentes. A mi me gusta mucho andar por ambas márgenes de la ría y ahora, que es un área que Bilbao está intentando recuperar, es muy interesante como la Península de Zorrozaurre se ha convertido en isla. Es un espacio que merece la pena recorrer y visitar.

Por último ¿Bilbao está en deuda con el Guggenheim o el Guggenheim brilla gracias a Bilbao?

Yo creo que la relación entre el Guggenheim y Bilbao es la de un matrimonio bien avenido. Tanto monta, monta tanto. Bilbao ha aportado al Guggenheim la posibilidad de existir. Si no le hubiera dado al museo el papel catalizador en un proceso de transformación, el Guggenheim no existiría. Y por contra, el museo como catalizador ha proyectado la imagen de Bilbao en el mundo con su transformación urbanística y económica. Ha hecho algo más; ha ayudado a recuperar la confianza en un momento en el que la ciudad se enfrentaba a una profunda crisis social,de identidad y de futuro.

Araceli Viqueira

 



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