Innsbruck: una Navidad tirolesa

03/12/2018 

Innsbruck: una Navidad tirolesa

La modernidad que Zaha Hadid ha transferido a Innsbruck con el diseño del funicular de Nordkette y del trampolín de saltos de Bergisel rivaliza con la tradición e historia de edificios emblemáticos como el 'Tejadillo de Oro', el 'Palacio Imperial' y tantos otros. Sin embargo, en esta pugna sale victoriosa la, pura y salvaje, naturaleza que se adueña del corazón del visitante. Tiene esta ciudad una tercera cara que sólo muestra en estas fechas: sus mercados navideños asomando como duendes por las esquinas.






INNSBRUCK CLASICA Y NAVIDEÑA

Cuando la Navidad se instala en Innsbruck -que significa puente sobre el río Inn- se convierte en la dueña de esta ciudad con 7 mercadillos, si bien tres pueden ser considerados los principales. El 'Christkindlmarkt in der Innsbrucker Altstadt', frente al 'Tejadillo de Oro' donde a las 17:30h la gente espera impaciente la aparición de la 'Turmbläser', banda que cada día interpreta villancicos; el 'Weinachtsmarkt am Marktplatz', en el que los niños pueden subirse al carrusel y los adultos admirar los 14 metros de árbol de Navidad compuesto por más de 90.000 cristales Swarovski y el 'Weihnachtsmarkt in der Maria Theresien Straße', en la calle del mismo nombre a cuyo fondo se encuentra el 'Arco del Triunfo' mandado construir por la emperatriz María Teresa como regalo de boda para su hijo Leopoldo. La principal calle comercial viste salpicada de árboles de Navidad que, en las casas, sólo se ven a partir de la tarde del 24 de Diciembre La noche de Nochebuena.

Al pequeño mercado panorama 'Christkindlmarkt Hungerburg' se llega en funicular y permite unas buenas vistas de los Alpes. Al de 'Bergisel' se accede en bus o andando y a los de 'Wilten-der Kuntsvolle Markt' y 'St. Nikolaus' muy fácilmente caminando desde el centro de la ciudad. En todos ellos habrá puestos en los que comprar adornos navideños y tentaciones para combatir el frío con 'Glühwein', un vino caliente y 'kiachl', una masa similar a un buñuelo extendido sobre el que se coloca chucrut o mermelada de arándanos.

El más frecuentado de todos los mercados es 'Innsbrucker Altstadt', en el casco antiguo; no en vano el 'Tejadillo de Oro', que esquivó las 75.000 bombas que cayeron sobre Innsbruck en la II Guerra Mundial, es también cita ineludible para el visitante en cualquier época del año. El paso del tiempo se ha cobrado su canon y de los 12 kilos de oro usados en la construcción de este regalo del rey Maximiliano a María Bianca de Milano para que se casara con él, hoy solo queda la mitad.

En realidad todas las callejuelas de Innsbruck con sus edificios medievales, entre los que se mantiene en pie la primera casa y el primer hotel, son escenarios de la Navidad. Lo hacen con leyendas de cuentos tradicionales y fachadas de edificios que bien podrían formar parte de uno con luces y adornos, o con dulces como la Applestrudel o la tarta Sacher.

INNSBRUCK HISTORICA

Innsbruck, capital del Tirol, es uno de los 9 estados federados de Austria; un pequeño país de apenas 8 millones de habitantes a cuya cultura popular y tradiciones el 'Museo Hofkirche' sirve de acercamiento. En una sala se muestran los 48 trajes típicos y los diferentes rasgos físicos de los habitantes de los valles del Tirol; en otra las estufas rústicas con las que se combatían los fríos inviernos. Incluye también una exposición de belenes de más de 400 años, objetos de uso cotidiano y personajes populares como Krampus, antagonista de San Nicolas.

Sin embargo es el mausoleo de Maximiliano, en el centro de la Iglesia de la corte, lo que convierte en inolvidable esta visita. Decidido a no caer en el olvido quiso que su mausoleo estuviera rodeado de 28 estatuas de bronce –sólo 8 mujeres- que se tardaron en hacer 80 años y que su familia, representada en ellas, tardó en pagar 100 años. Cada una de las piezas, talladas con el mínimo detalle y en posición de sujetar una vela, pesa entre 1 y 2 toneladas que a punto estuvo Hitler de convertir en cañones.

¡Anécdota! El derrochador Maximiliano, que para engañar a San Pedro pidió que a su muerte le arrancaran los dientes y le raparan la cabeza para ser confundido con un pobre, está enterrado en Viena ya que el pueblo, cansado de sus deudas le impidió entrar en la ciudad cuando regresaba de uno de sus viajes.

Bajo un órgano, en el altar de la Iglesia de la Corte se oficia misa cada domingo y frente a él ensayan los niños cantores de Wilten, con menos fama que los de Viena, pero considerados uno de los mejores coros infantiles de Europa. En el Palacio Imperial, situado junto a Hofkirche, un espectáculo de luces hace un repaso por la historia. Una historia en la que Maximiliano, el propio palacio y sus salas juegan un importante papel tal y como ocurre con la Catedral barroca de Santiago, cuya cúpula se ve desde toda la ciudad.

 

INNSBRUCK MODERNA

Las mejores vistas de la Innsbruck moderna son las de arquitecta iraní Zaha Hadid. Veinte minutos separan el asfalto de las cimas desde las que se divisan los Alpes; solo por esa razón tomar el funicular de Nordkette es una obligación. Imprescindible llegar al pico de Seegrube, estación de ski en invierno y destino de montaña en verano. Aconsejable hacerlo hasta Hafelekar, la última parada de este funicular, diseñado por Hadid quien ideó una especie de “lengua de iceberg” flotante para las estaciones, convirtiéndolo en una de las principales atracciones de la ciudad.

 

Gracias a un eficaz sistema de equilibrio en las cabinas la subida en vertical, con paradas en el zoo y el pequeño mercadillo de Hungerburg, apenas es percibida por los 5 millones de pasajeros que, desde su inauguración hace 11 años, han disfrutado de las maravillosas vistas de los Alpes desde este funicular.

Sin duda la desaparecida Zaha Hadid debió disfrutar igualmente al diseñar el trampolín de saltos Bergisel, a cuyos pies hay un pequeño mercado navideño, muy buenas vistas de la ciudad y una panorámica de las estaciones Seegrube y Hungeburg a las que se llega en el funicular. Este trampolín olímpico se considera uno de los más modernos del mundo y, desde su restaurante panorámico con la pista a los pies, las vistas sobrecogen.

CURIOSIDADES:

¿Sabías que?

.Los platos típicos tiroleses están basados en harinas, pasta y patatas ya que era una de las regiones más pobres de Europa: son clásicos el 'Spatzle', una especie de pasta irregular que se cocina con queso, cebolla o espinacas; y el 'knodel' una albóndiga de pan a la que pueden añadirle carne o verdura. Entre las bebidas destacan el 'Almdudler', un refresco con gas y hierbas de montaña y el 'Hollersaft' realizada con flor de sauco.

.El folklore tirolés es recreado en el espectáculo 'Tiroler Abend', que incluye cena.

.En el mausoleo de Maximiliano los genitales de la estatua de Rodolfo de Habsburgo, a quien se le atribuyen 60 hijos fuera del matrimonio, están desgastados por el roce de la gente que los toca buscando la fertilidad.

. Durante las dos guerras mundiales se levantó un muro en frente del Tejadillo de Oro para evitar que su brillo atrajera la atención de los bombarderos.

. En Wattens, a pocos km de Innsbruck, puede visitarse el 'Museo Swarovski' que contiene obras de distintos artistas creadas con estos cristales, una zona de ocio para los niños y una tienda.

Araceli Viqueira
@AraceliViqueira

Créditos fotos: Araceli Viqueira y oficina turismo Innsbruck

 



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