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Ruta de los pueblos pesqueros vascos: Un relajado fin de semana por la costa de Vizcaya

28/05/2015 

Ruta de los pueblos pesqueros vascos: Un relajado fin de semana por la costa de Vizcaya

Viajar por la costa oriental de Vizcaya para conocer algunos de los pueblos pesqueros más interesantes que ofrece el Cantábrico es toda una experiencia. Si a ello le añadimos en el trayecto visitar ciudades como Bilbao, Plentxia, Bermeo, Mundaka o Gernika, entre otras, seguro que lo hace más interesante.







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En el recorrido aparecen algunas cuevas prehistóricas, bosques encantados, reservas y rías naturales, así como otras maravillas que merecerán la pena conocer. Se puede comenzar la ruta por Bilbao, ciudad industrial y una de las más importantes de esta Comunidad vasca, donde podremos pasear por sus animadas calles, a las dos orillas del Nervión, y acercarnos hasta el famoso Museo Guggenheim, considerado uno de los mejores del mundo. Tras visitarlo y apreciar su extraña arquitectura exterior que parece salida de una novela de ciencia ficción.

Desde esta ciudad tomaremos la carretera que conduce a la costa oriental, no sin antes pasar por Las Arenas y Neguri, dos pequeñas poblaciones muy típicas para el veraneo señorial vasco desde hace más de medio siglo. Seguidamente pasaremos por Getxo, Sopelana y Plentxia, para descansar en Bakio. En el camino veremos caserones señoriales de principio del siglo XX, así como castillos como el de Butrón, del siglo XIV, en la que vivieron algunos de los más poderosos señores feudales de Vizcaya.


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Pronto se llega a San Juan de Gaztelugatxe, en donde convendría acercarse hasta su ermita situada sobre un promontorio rocoso junto al mar. En su interior se encuentra una imagen de San Juan Bautista al que los nativos del lugar siguen venerando desde tiempo remoto. Pero ojo, que para llegar hasta este monumento de culto religioso habrá que subir 231 escalones de piedra labrados sobre la misma roca. Ya en este lugar algunos tienen la costumbre de hacer una ofrenda a la Virgen de Begoña, cuya imagen se encuentra bajo las profundidades del mar.

Son muchos los historiadores que sostienen que ya en el siglo XI existía aquí un templo. Cierto o no, lo que sí se sabe es que a principios del siglo XVI, este lugar fue testigo de las luchas entre el Rey Alfonso XI, y el Señor de Bizkaia, don Núñez de Lara.


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Continuamos el recorrido no sin antes contemplar el cabo Matxitxako (Machichaco) que tiene dos faros, aunque en la actualidad sólo funciona uno, donde es posible ver el perfil de la cara de Cristo diseñado sobre esta parte de la costa vasca. Por fin llegamos a Bermeo, uno de los principales puertos pesqueros con más historia del País Vasco y antaño también la villa más importante del señorío de Vizcaya. La historia también nos recuerda que esta localidad fue desde tiempo atrás, y continúa siendo, uno de los principales puertos de bajura del Cantábrico.

En el valle de esta población, Bermeo, los caseríos conservan una memoria forjada en el hierro, el campo y la mar. En su interior merece la pena un paseo por sus estrechas calles y su puerto repleto de barcos que siguen en activo y día a día se hacen a la mar; no podemos irnos sin visitar el Museo del Pescador, emplazado en la Torre medieval de Ercilla, donde seguro que podremos aprender algo más de la verdadera historia de esta villa marinera.

Un poco más al sur se encuentra Mundaka, una de las principales puertas de entrada a la ría de Guernika y a la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Se trata de una localidad bastante turística, sobre todo durante los meses del verano, desde cuyo mirador de la Atalaya se aprecian muy bien las aguas bravas del Cantábrico.

Hasta aquí acuden infinidad de jóvenes surfistas de todo el mundo con la única intención de poder disfrutar de las olas de este mar embravecido. Desde otro mirador, el de Portuondo, se puede tener una hermosa visión panorámica de esta costa, en la que se incluye la pequeña isla de Izaro.


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Si continuamos hacia el interior de esta ría veremos algunos caminos con hermosos paisajes hasta llegar a la localidad de Guernika. Esta urbe rebosa personalidad, ya que a la vez es la capital histórica del País Vasco. ¿Quién no ha oído hablar de el árbol de Guernika, o del famoso cuadro "Guernica" que pintó Pablo Picasso durante la Guerra Civil? Pues bien, ni el árbol es ya tal árbol, sino un trozo quemado de lo que queda de él, ni el cuadro del genial pintor malagueño se encuentra en esta villa, ya que lo más parecido que existe es una simple y burda imitación de un mosaico realizado en cerámica que está situado en un extremo de la ciudad. Sin embargo, lo que si hay aquí que merezca la pena visitar es su vieja sala de juntas, situada en la Casa de Juntas, donde antiguamente se reunían los fueros y, posteriormente, las Juntas Generales de Vizcaya. En Guernika es visita obligada el Museo de Euskal Herria y disfrutar de las esculturas de Eduardo Chillida y Henry Moore.


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Desde aquí seguiremos por la carretera de la costa que conduce hasta Elantxobe, aunque antes de llegar convendría hacer una parada en Arteaga para contemplar su famoso castillo. Muy cerca de este lugar, en Kortezubi, está la Cueva de Santimamiñe, abierta de lunes a viernes de 10 de la mañana a 6 de la tarde, en cuyo interior se podrán admirar algunas pinturas rupestres del paleolítico basadas en un grupo de bisontes, un oso, un ciervo, una cabra, un caballo y varias flechas. Frente a la cueva encontramos el Bosque de Oma repleto de obras del artista vasco Agustín Ibarrola quien, inspirado y preocupado por la relación que existe entre el arte y la naturaleza, ha pintado de vivos colores centenares de árboles de este bosque encantado. Debemos señalar que este lugar sufrió hace algunos años un atentado irreparable en el que ardieron algunos de los árboles que el artista había pintado.


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Podemos continuar nuestro viaje por Kanala y las playas de Laga y Laida hasta llegar al cabo Ogoño, en cuyas inmediaciones se encuentra el pueblo de Elantxobe. Aquí podremos descansar y visitar esta pequeña villa marinera repleta de viejas casas de pescadores de otros tiempos, además de probar alguno de los pescados frescos y mariscos que se capturan en estas aguas. Elantxobe se encuentra en la desembocadura del río Artibai, y es actualmente uno de los puertos más activos del mar Cantábrico.

Para finalizar esta ruta podemos continuar hasta Lekeitio y Ondarroa, ya en la frontera con Guipuzcoa, o bien regresar por el interior para tener otra visión de lo que nos podemos encontrar cuando viajemos por esta parte del País Vasco.

Texto y Fotos:
Rafael Calvete Álvarez de Estrada

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