A un paso del siglo XXI, en Bolivia sobrevive un sistema que mantiene en condiciones de servidumbre a unas 700 familias indígenas guaraníes, que serán liberadas en los próximos tres años con ayuda internacional.
El Consejo de Capitanes Guaraníes puso en marcha el proyecto «Rekota Tekove» (Liberación de Familias en guaraní), con una contribución económica superior al millón de dólares aportada por el gobierno de la comunidad española de Navarra y Medicus Mundi.
Aunque la Constitución boliviana prohibe cualquier tipo de servidumbre, los gobiernos vivieron indiferentes a este sistema que rige en algunas provincias de los departamentos de Chuquisaca, Santa Cruz y Tarija, en el sudeste del país.
De los 14.240 indígenas guaraníes que viven en esa región del Chaco boliviano, unos 4.250 se encuentran en una situación de dependencia de hacendados para los que trabajan largas jornadas seis días a la semana y durante todo el año sin percibir salario.
A cambio del trabajo en las haciendas, los patrones les pagan a los ind¡genas con ropa y v¡veres en cantidades apenas suficiente para sus familias, pero a fin de a_o, cuando hacen las cuentas, en muchos casos resultan deudores de los hacendados.
En aquella regi¢n se conocen casos en que las nuevas generaciones de guaran¡es comienzan a trabajar a los 10 a_os, heredan las deudas de sus padres ante los terratenientes y reproducen as¡ una cadena sin fin de explotaci¢n.
Las mujeres guaran¡es, que trabajan para los mismos patrones que sus esposos, no gozan de permiso durante la gestaci¢n y muchas ni_as son violadas antes de cumplir 12 a_os. El maltrato f¡sico y los abusos no son menos dram ticos que la situaci¢n laboral.
Durante d’cadas los ind¡genas no tuvieron ante quien quejarse, porque las autoridades pertenec¡an a la misma cadena de explotaci¢n o estaban vinculados por lazos familiares con los hacendados. S¢lo desde este a_o existe una oficina de Derechos Humanos, dependiente del Ministerio de Justicia, en la ciudad de Monteagudo, unos 1.200 kil¢metros al sudeste de La Paz y la m s cercana a las comunidades donde persiste el sistema de servidumbre.
Por primera vez en varias d’cadas un miembro del gobierno visit¢ este mes la zona para conocer las denuncias. El viceministro de Justicia y Derechos Humanos, Edgar Moreno, comprob¢ el dram tico cuadro social de esa parte del Chaco y escuch¢ testimonios de los propios afectados.
El funcionario se comprometi¢ a crear una comisi¢n integrada por representantes del gobierno central, del departamento y de los municipios del rea para acabar con la explotaci¢n a la que son sometidos los ind¡genas guaran¡es por los hacendados. «No podemos entrar al nuevo siglo con una situaci¢n de semiesclavitud», dijo el viceministro.
Por otra parte, el Consejo de Capitanes Guaran¡es, que reivindica el t’rmino de «capitanes» en honor al t¡tulo que ostentan las autoridades originarias e impulsa la defensa de los derechos de las comunidades de esa regi¢n de Bolivia, comenz¢ a preparar las condiciones de la liberaci¢n de los ind¡genas.
Una parte del proyecto «Rekota Tekove» se materializ¢ este mes con la entrega de 1.150 hect reas de tierra a 26 familias guaran¡es en la poblaci¢n de Ca_adillas, a 30 kil¢metros de Monteagudo, en el departamento de Chuquisaca.
El gobierno espa_ol compr¢ en 33.000 d¢lares esa extensi¢n de tierra a un terrateniente boliviano para entreg rsela a ese peque_o grupo de familias originarias.
«Gente de otro pa¡s nos apoya, pero nuestros propios gobernantes no», dijo el capit n grande de la comunidad guaran¡ de Iguembe, Marcelino Tard¡o, durante una visita que realiz¢ a la zona el embajador de Espa_a en Bolivia, Manuel Viturro, y el presidente del gobierno aut¢nomo de Navarra, Miguel Sanz.
Sanz, por su parte, dijo que las comunidades guaran¡es ilustran y ejemplifican plenamente la declaraci¢n de la Asamblea General de las Naciones Unidas. «Espero y deseo que sus aspiraciones se hagan realidad. Cuentan con un gobierno amigo y hermano que una vez les tendi¢ la mano y lo volver a hacer», dijo Sanz a un grupo de guaran¡es en Monteagudo.
Y aunque saben que por ahora la prioridad consiste en conquistar la libertad, las comunidades guaran¡es saben que luego deber n afrontar nuevos desaf¡os y para eso reclaman apoyo del gobierno. Algunas de esas tareas en las que los ind¡genas requieren ayuda son la recuperaci¢n de tierras para el asentamiento de las familias que ser n liberadas, apoyo a la producci¢n agropecuaria, ayuda alimentaria y construcci¢n de infraestructura b sica.
El Consejo de Capitanes Guaran¡es estima que todo ese proceso se ejecutar en tres a_os, durante los cuales se har n trabajos de reflexi¢n y concientizaci¢n con las propias familias para que se preparen a vivir en libertad, condici¢n que nunca conocieron.
Mario Rivera, otro capit n guaran¡ del Chaco boliviano, afirm¢ que la libertad no es suficiente para que las comunidades originarias mejoren sus condiciones de vida. Tambi’n hace falta que las autoridades nacionales, departamentales y locales presten atenci¢n en materia de salud, educaci¢n, infraestructura y apoyo a la producci¢n, a_adi¢.
El 55 por ciento de los ind¡genas guaran¡es de esa regi¢n vive en comunidades libres, 24,6 por ciento est en una situaci¢n intermedia entre la libertad y la dependencia, y 25,6 por ciento vive bajo completa dependencia de los hacendados. Todos ellos conforman el grupo de poblaci¢n m s empobrecido de Bolivia y con los peores indicadores sociales del pa¡s. (FIN/IPS/ac/ag/hd/99)
700 FAMILIAS BOLIVIANAS ENTRAR-N EN EL PRÓXIMO MILENIO BAJO EL REGIMEN DE ESCLAVITUD
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