El paraíso mejicano construido hace 25 años por el gobierno federal en la península de Yucatán, – Cancún -, comienza a ser una víctima de su propio éxito económico.
La planificación de la ciudad preveía que a finales de 1999 Cancún contara con 300.000 habitantes. Llegada esta fecha, las previsiones se han desbordado y la ciudad cuenta ahora con 550.000 habitantes. La urbe crece a un ritmo del 17% anual y se espera que en el 2001 Cancún supere el millón de habitantes. Esta falta de planificación unida a la corrupción y la pobreza, pretenden acabar con esta fuente de ingresos mejicana en un corto plazo de tiempo.
Empresarios, empleados y autoridades, se reparten su trozo de corrupción en la gestión de los miles de millones de dólares que proporcionan los turistas que ocupan los 120 hoteles de la ciudad, siendo el caso más conocido el de Mario Villanueva, ex gobernador del Estado de Quintana Roo, buscado por la justicia por sus conexiones con el Cartel de Juárez. Sus implicaciones con el narcotr fico le obligaron a huir a Cuba o Panam , la polic¡a no ha conseguido saber d¢nde exactamente.
Pero la corrupci¢n en Cancon no es cosa de ahora. Naci¢ con la propia ciudad e incluso antes, ya que cuando Cancon era un proyecto, una buena parte de los 1000 millones de d¢lares prestados por el BID, desaparecieron sin saber en que bolsillos.
El estado de la ciudad es ahora degradante. El 60% de la poblaci¢n vive en la pobreza y el 24% sin los servicios b sicos de agua o electricidad, y aunque esto no lo vea el turista desde su habitaci¢n de hotel, lo tiene bien cercano, a escasos kil¢metros de la costa.
Los datos sobre Cancon son escalofriantes: lider en ¡ndice de suicidios, en transmisi¢n del SIDA y puesto nomero cuatro en ni_os abandonados. Unas 200 pandillas deambulan por sus calles dedic ndose al narcotr fico, la delincuencia o el turismo sexual.
Cancon se ha desbordado por la propia demanda de los turistas, esos que van abandonando a » la deseada» poco a poco, ahora que ya no les ofrece la belleza de antes.
CANC+N: PARA-SO A UN PASO DEL INFIERNO
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