Los mecanismos de discriminación más importantes en la educación ya no están en el acceso a la escuela, si no en la calidad y forma de la enseñanza, que limita la participación igualitaria de las mujeres en los niveles superiores y en sus opciones laborales.
Mientras la matrícula femenina en la enseñanza media representa el 51% del total, a nivel universitario este porcentaje baja a 39%. En el acceso a la educación de postgrado, la participación de las mujeres desciende a 28%.
A través de las prácticas de los docentes, los textos escolares y las actividades extraprogramáticas, el sistema escolar transmite una visión tradicional de los roles de uno y otro sexo. En este sentido, diferentes investigaciones nacionales e internacionales han demostrado la existencia de un currículum oculto que transmite una visión estereotipada de los roles femeninos y masculinos.
Cuando se trata de elegir una carrera, queda clara la persistencia de patrones culturales tradicionales: las mujeres escogen preferentemente carreras que son una extensi¢n de su papel materno y dom’stico.
Trabajo
M s de un tercio de la fuerza laboral est constituido por mujeres. Sin embargo el empleo femenino sigue concentr ndose en la rama de servicios 43%, sector reconocido como el m s precario en cuanto a condiciones de trabajo y a remuneraciones.
Respecto de los salarios, hay enormes brechas entre lo que ganan hombres y mujeres con igual preparaci¢n en un mismo empleo. Esta brecha se ampl¡a en el nivel profesional, donde el sueldo de una mujer puede llegar a ser el 50% menos del sueldo de su colega var¢n.
Participaci¢n
Pese a que las mujeres son m s de la mitad del universo electoral y que su participaci¢n en la vida poblica es creciente y continua, su representaci¢n e influencia en los poderes poblicos sigue siendo reducida.
La diferencia adem s se manifiesta se mantienen en los mbitos de las dirigencias de los partidos pol¡ticos, en los sindicatos y en el mundo empresarial.
Otras cifras
La discriminaci¢n tiene moltiples formas, y hay cifras que as¡ lo avalan:
En uno de cada cuatro hogares la mujer es v¡ctima de violencia por parte de su pareja.
Uno de cada cinco hogares est n encabezados por una mujer. En los hogares con jefatura femenina, el ingreso promedio equivale al 71% de los ingresos de los hogares con jefatura masculina.
El 20 por ciento de las trabajadoras ha sufrido al menos una experiencia de acoso sexual.
Cada a_o hay 40 mil adolescentes embarazadas.
El 33 por ciento de las mujeres rurales son pobres. (Mu/YZ/Mj/Ge/as)
