Hay pocas personas en el mundo dispuestas a cambiar un contrato anual de 400 mil dólares por un empleo de 30 mil dólares enseñando ciencias en una escuela de Kentucky. Aunque también está la historia del hombre al que le pagaron una casa en la playa, dos autos, un velero y 3 mil mensuales por sólo abrir la boca. Se trata de Jeffrey Wigand y Merrell Williams, dos ejemplos de que el dinero no siempre lo puede todo, ni siquiera si procede de las otrora intocables tabacaleras. Ambos renunciaron a su acomodada vida con tal de que el mundo supiera que existían millones de documentos que demuestran,entre otras cosas, que las tabacaleras incrementaron la nicotina del cigarrillo para aumentar la adicción, a pesar de que sus propios estudios comprobaban que era perjudicial para la salud.
Wigand fue vicepresidente de Investigación y Desarrollo de la compañía Brown & Wilkinson hasta marzo de 1993. Williams trabajaba en la codificación de los documentos más importantes de la industria del tabaco. Los dos abandonaron sus empleos y se pasaron al otro bando,sumiendo a la industria del tabaco en su peor pesadilla al contar en un tribunal todo lo que sab¡an.
La Tercera
