Organizaciones indígenas de nueve países americanos, lograron que la Oficina de Patentes y Comercio de los Estados Unidos, cancelara el registro de una planta trepadora conocida como Ayahuasca.
Esta resolución cancela el largo pleito iniciado cuando en 1986, el ciudadano estadounidense, Loren Miller, «patentó» la Ayahuasca ante la Oficina de patentes de su país. Miller es propietario de los laboratorios Internacional Plant Medicine Corporation, con sede en California.
La Oficina de Patentes basó su decisión en que la planta, cuyo nombre científico es Banisteriopsis Caapi, figuraba en numerosas publicaciones, antes de que se formalizara el registro de la patente.
La Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica, la Alianza Amazónica para los Pueblos Indígenas y los abogados del Centro Internacional de Derecho Ambiental presentaron un recurso contra esa patente. El recurso fue presentado en marzo pasado.
La Ayahuasca crece libremente en zonas tropicales y es utilizada en más de 400 poblados en Ecuador, Colombia y Brasil como medicina, en ceremonias religiosas y para hacer una bebida alucinógena, también conocida como «Yage». En lengua quechua, Ayahuasca significa «vino de las almas» o «vino de los muertos».
Antonio Jacanamijoy, portavoz de la Coordinadora de Organizaciones Ind¡genas, expres¢ su satisfacci¢n por la resoluci¢n estadounidense. «Nuestros chamanes y ancianos estaban muy preocupados por las consecuencias de esta patente», dijo el dirigente ind¡gena.
La hist¢rica decisi¢n de la Oficina de Patentes y Comercio de los Estados Unidos cierra el paso a esta insólita pretensión de apropiarse de un bien natural. Este recurso forma parte de la vida y la tradición de millares de ind¡genas del continente americano desde hace cientos de años.
(Al/QR/Pi/Et/ap)
