El ciudadano inglés, médico de profesión, había apagado su teléfono por imposición legal, tal como viene siendo habitual en todos los vuelos, ya que los móviles pueden interferir en los aparatos del cuadro de mandos del avión y provocar un accidente. De hecho, ya ha habido casos en que algunos aviones han estado a punto de estrellarse por culpa de estos móviles.
Pero el viajero en cuestión sufrió una necesidad irresistible: decirle "te quiero" a su novia. Ni corto ni perezoso, encendió el aparato y aunque no se puso ha hablar con ella, le envió un mensaje de texto. Fue descubierto y se le exigió que apagase el móvil, pero se negó. Por ello, la compañía British Airways, en que viajaba desde Madrid hasta Londres, le denunció y ahora tendrá que pagar con un año de cárcel por ello.
