La primera dama de EE.UU, ha contratado a tres ex hombres claves despedidos aparatosamente por Bill Clinton de la Casa Blanca, para su campaña al Senado. El equipo de campaña de Hillary, posible motivo de disputa entre el matrimonio, está encabezado por Harold Ickes, jefe de gabinete de Clinton durante cuatro años, que fue inesperadamente cesado de su cargo tras la reelección de 1996.
Otra asesora de Hillary es Mandy Grunwald, una de los consultoras electorales que llevó al Presidente a la Casa Blanca , y que sin embargo perdió su trabajo en 1994, después de que los republicanos recuperaran el Congreso en las parlamentarias. Maggie Williams, -principal consejera de Hillary durante su primer período en la Casa Blanca-, es también una de las incondicionales de la primera dama, aunque debiera abandonar su cargo en 1996, después de una serie de denuncias por irregularidades en su contra.
La habilidad de Hillary para recuperar a ex cerebros de su marido es,- según el Washington Post-, la constataci¢n de una vieja verdad: la primera dama ha logrado mantener, mucho mejor que Clinton, relaciones de lealtad con el personal de la Casa Blanca.
Ickes, responsable durante a_os de controlar los efectos de los esc ndalos sexuales y financieros de Clinton y quien encabez¢ su campa_a de reelecci¢n, se enter¢ de su salida del gobierno por los diarios. Y aunque confiesa haber quedado desilusionado tras ver c¢mo el Presidente pagaba as¡ sus servicios, cree que con Hillary las cosas ser n distintas.
Segon La Tercera, ninguno de los «recuperados» carece de m’ritos. Mandy Grunwald tiene la experiencia de haber participado en la oltima elecci¢n del actual senador dem¢crata de Nueva York, Patrick Moynihan, a quien Hillary pretende reemplazar.
Para James Carville, famoso asesor electoral, Hillary ha explotado muy bien la lealtad de sus hombres: «Conseguir a gente, que ha pasado muy malos ratos con Clinton y que lo ha criticado duramente, se debe m s que nada a su carisma». Los v¡nculos siguen. Bernard Nussbaum, ex consejero directo de Clinton y tambi’n despedido, cree que la campa_a de Hillary se construye en torno a la amistad. El propio Nussbaum, amargado con Clinton tras su salida de la Casa Blanca, organiz¢ una millonaria cena de recaudaci¢n de fondos para la Primera Dama.
«Mi mujer y yo conocemos a Hillary hace 25 a_os. Lo que piense del Presidente no influye en mi actitud hacia ella», asegur¢ el ex asesor. «Ella necesita ayuda, es nuestra amiga y la vamos a ayudar».
Analistas en Washington, sin embargo, aseguran que la humillaci¢n poblica por la que pas¢ estoicamente Hillary durante el caso Lewinsky despertaron un sentimiento de empat¡a hacia ella, que se refleja en sus asesores y podr¡a repetirse entre los votantes. Y aunque su campa_a formalmente aon no comienza, sus principales asesores discuten todos los d¡as la estrategia para derrotar a su rival, el alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani.
HILLARY RECURRE A EX COLABORADORES DE SU MARIDO
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