El dinero «voló» aunque la tarjeta no había sido robada y permanecía en su cartera. Las facturas llegaban por compras en internet, sistema que la víctima del robo nunca ha usado. No es el primer caso.
Para las transacciones en internet sólo se exige el nombre y apellidos del titular de la tarjeta, el número de identificación de ésta (no el secreto) y la fecha de caducidad de la misma. Estos datos están al alcance de cualquier cliente, ya que aparecen en todos los recibos de las operaciones que se realizan con Visa. Un recibo extraviado o la mala fe de quien haya cobrado una factura con tarjeta deja indefenso al usuario.
Las compras por internet no exigen actualmente ni el Número de Identificación Fiscal (NIF) ni el número del Documento Nacional de Identidad (DNI) ni el número secreto de Visa.
El autor del robo ha realizado sus operaciones desde un cybercafé. En Valencia hay sólo cuatro. Algunas de las operaciones se han realizado en el extranjero. En tres días el ladrón agotó el crédito de su cuenta. El 5 de agosto se realizó la primera, de prueba, y entre los días 8 y 11 se hicieron el resto. La policía ya ha detectado que algunas de las ocho compras que se realizaron, aunque se desconoce su contenido. Se hicieron en Estados Unidos, concretamente en Oklahoma y San Diego (California).
T. Fransi no perderá su dinero. Al menos eso le han garantizado en su oficina de Bancaja, donde tenía contratada su tarjeta Visa. Fransi nunca ha entrado en internet.
