El volcán Guagua Pichincha no solo ha ofrecido un espectáculo inigualable a la población quinteña, sino que está consiguiendo que la vida en esta ciudad sea, cuanto menos, incómoda.
Los niños no pueden asistir a clase, las personas deben deambular por las calles provistos de mascarillas y los problemas en las vías respiratorias y ojos, se están convirtiendo en insostenibles en la capital de Ecuador. La acumulación de cenizas en los tejados de las viviendas pone en peligro la seguridad de sus moradores, sometidos continuamente a la amenaza de derrumbamientos y si llueve el problema se multiplica por diez, ya que la ceniza mojada pesa mucho más.
Pero uno de los grandes handicaps que produce la erupción del volcán no se materializa directamente en el hombre, sino en la naturaleza. Las cenizas despedidas por los volcanes, – que pueden mantenerse en suspensión en el aire incluso durante 70 años -, producen un drástico aumento de las precipitaciones durante los tres años siguientes a la erupci¢n en la zona del volc n y adem s, afectan al clima de todo el planeta.
La enorme cantidad de part¡culas liberadas en la explosi¢n, filtran parte de la radiaci¢n solar que llega hasta la tierra, enfriando de esta manera la atm¢sfera. Se ha comprobado que tras una erupci¢n, la media de la temperatura terrestre disminuye al menos medio grado, contribuyendo a evitar el recalentamiento de la corteza terrestre.
Los cient¡ficos todav¡a no han determinado la naturaleza de los gases que desprende el Guagua Pichincha, entre los que se pueden encontrar el azufre, el cloro y el fluor.
El cloro es peligroso ya que se mezcla con el agua y el fluor puede matar a plantas y animales que se alimentan de ellas.
Por el momento los quinte_os tendr n que aprender a vivir con las incomodidades del volc n, ya que segon los expertos, el Guagua Pichincha mantendr la expectaci¢n de la poblaci¢n, podr¡a ser, durante meses.
LOS CAPRICHOS DE UN VOLCÁN
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