Los obispos anglicanos han manifestado en un documento de 24 páginas, su total rechazo a que dos personas divorciadas puedan de nuevo contraer matrimonio.Este decreto eclesiástico ha sido interpretado como un claro mensaje a Carlos y Camila para que ni siquiera osen intentarlo.
En cualquier caso, el príncipe de Gales podría seguir el ejemplo de su hermana Ana, quien,-pese a ser divorciada-, se casó en matrimonio religioso oficiado por la iglesia presbiteriana de Escocia.
Ana se casó con el capitán Mark Philips en 1973. Siempre criticada por la prensa británica debido a su falta de elegancia y su mal humor,rompió su matrimonio en 1989 y en 1992 la princesa,haciendo caso omiso a todos los comentarios, decidió casarse con Timothy Laurence, uno de los escuderos de la Reina.
De seguir los pasos de su hermana, Carlos tendría que contraer matrimonio con Camila Parker Bowles antes de la muerte de su madre, la Reina Isabel, de 73 años, ya que al ser coronado Rey de Inglaterra, también se convertir en el jefe de la iglesia anglicana y como tal no podr participar en ceremonias de otras instituciones religiosas.
En su escrito publicado el lunes, los obispos anglicanos reafirmaron la indisolubilidad del matrimonio, algo que afecta principalmente a Camila,divorciada del capit n Parker Bowles desde 1995. No as¡ a Carlos de Inglaterra, ya que, si bien se divorci¢ en 1996 de Diana Spencer, tras su muerte qued¢ en situaci¢n de viudez ante los ojos de los anglicanos. El documento contrasta con la declaraciones hechas hace algon tiempo por uno de los altos responsables del anglicanismo, al comentar la relaci¢n de Carlos y Camila. Para el archidi cono de York, George Austin,un nuevo matrimonio del pr¡ncipe «no es la soluci¢n ideal, pero es preferible a las relaciones extramatrimoniales».
Ajena a la pol’mica, Camila Parker Bowles se encuentra desde el pasado domingo realizando una visita a Nueva York, que algunos analistas han interpretado como el lanzamiento internacional de la amante del pr¡ncipe Carlos. De hecho, Camila se est reuniendo con miembros de las m s ricas e influyentes familias de la ciudad, as¡ como con destacadas figuras de la prensa y la industria del entretenimiento.
Curiosamente, la mujer decidi¢ alojarse en el lujoso hotel de Manhattan Carlyle, el mismo donde sol¡a hacerlo la fallecida princesa Diana.
LOS OBISPOS SE LO PONEN DIFICIL A CARLOS Y CAMILA
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