Martin Frankel,- uno de los mayores estafadores del siglo, buscado por todo el mundo por una operación de lavado de dólares que implicó incluso al vaticano -, se limitó a contestar ô Me atraparonö, cuando la policía alemana y el FBI lo ô pescaronö en el hotel de Hamburgo donde se encontraba alojado.
Frankel de 44 años, fue en su día corredor de bolsa de Wall Street, pero el contacto con las grandes fortunas le llevó a pensar que trabajando fuera de la ley, pronto conseguiría una de ellas. En pocos años, su habilidad e inteligencia le llevaron a amasar una fortuna valorada entre los 350 y los 3.000 millones de dólares, que consiguió poniendo en funcionamiento un complejo sistema de fraude en las compañías de seguros.
Un conglomerado de empresas ficticias engañaban a firmas aseguradoras de cinco estados norteamericanos y miles de clientes fueron estafados por comprar pólizas falsas.
Pero la gran trama de Frankel fue el propio Vaticano. Haciéndose pasar por un magnate judío, se reuni¢ con varios cardenales a quienes ofreci¢ parte de su fortuna en donaciones. Como es de prever los sacerdotes recibieron el ofrecimiento con jobilo. As¡ pues, una fundaci¢n ficticia llamada San Francisco de As¡s deposit¢ m s de 600 millones de d¢lares a nombre de una instituci¢n ben’fica de las Islas V¡rgenes, que despu’s aparecieron en una compa_¡a de seguros de Mississipi.
Frankel hab¡a conseguido vivir a los grande. Pose¡a una mansi¢n en Connecticut y viv¡a en perfecta vecindad con Mel Gibson, Diana Ross y un buen nomero de millonarios de Waal Street, mansi¢n que tuvo que abandonar a prisa y corriendo, antes de que llegara el FBI.
All¡ el FBI encontr¢ sofisticados sistemas de comunicaciones, ordenadores que localizaban movimientos burs tiles y centenares de informes financieros. Adem s de ocho millones de d¢lares en diamantes, en la mansi¢n se encontr¢ tambi’n una carta astral, que el estafador se hizo confeccionar para saber si ser¡a capturado.
MARTIN FRANKEL: EL LADRÓN QUE CONSIGUIÓ ESTAFAR AL VATICANO
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