Vivimos una vertiginosa revolución en el campo de la comunicación a escala global. Mucho ha cambiado en los cinco años desde que se aprobó la Plataforma de Acción de Beijing. Estos cambios tienen un enorme potencial, sea positivo o negativo, para empujar o impedir un orden más justo y equitativo de relaciones entre los géneros. Dependiendo de cómo se orienten, éstos cambios podrían constituir un factor clave para la potenciación de las mujeres, pero también podrían profundizar de manera irreconciliable la brecha entre quienes son potenciado/as por la tecnología digital, y la multitud de mujeres y otros grupos marginados que se encuentran desprovisto/as de tales ventajas.
La comunicación es fundamental para lograr los objetivos de la Plataforma de Acción. ?Cómo pueden las mujeres mejorar el desarrollo de sus comunidades o desempeñarse eficazmente en los asuntos públicos, si no cuentan con el acceso a fuentes pluralistas de información, a los medios de expresión pública y a compartir conocimientos? ?C¢mo pueden las mujeres trabajar por un nuevo orden geopol¡tico gobernado por normas de paz y respeto mutuo, sin tener canales de comunicaci¢n para el di logo y el intercambio de informaci¢n?
No obstante, la industria de la comunicaci¢n del sector de la econom¡a con m s alto crecimiento– se concentra cada vez m s en los monopolios nacionales y transnacionales, cuyo objetivo primodial es la ganancia. La informaci¢n se est convirtiendo en mercanc¡a y su funci¢n como servicio poblico desde los medios de comunicaci¢n est desapareciendo. Las mujeres son presentadas desde los medios masivos de comunicaci¢n de forma selectiva y estereotipada, al tiempo que la gran mayor¡a de esta poblaci¢n permanece invisible, as¡ como sus puntos de vistas, necesidades y realidades.
Entre tanto, las pol¡ticas y regulaciones internacionales sobre comunicaci¢n est n concentradas en instancias como la Organizaci¢n Mundial del Comercio y la Uni¢n Internacional de Telecomunicaciones, que est n dominadas por intereses del mundo de negocios. El acceso de las mujeres a los medios de comunicaci¢n tiene poco peso en sus decisiones.
El Art¡culo 19 de la Declaraci¢n Universal de Derechos Humanos especifica que todo individuo tiene derecho de «investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitaci¢n de fronteras, por cualquier medio de expresi¢n». Ello implica que es esencial que las mujeres y los grupos marginados puedan tener acceso a todos los medios de comunicaci¢n y de expresi¢n poblica, incluyendo los medios masivos; el acceso no comercial al espectro radioel’ctrico y a las tecnolog¡as de comunicaci¢n; y tener voz en la orientaci¢n del desarrollo tecnol¢gico.
A fin de garantizar a las mujeres su derecho fundamental a la comunicaci¢n, la sociedad civil debe exigir que los medios de comunicaci¢n rindan cuentas de su actuaci¢n. La participaci¢n plena, con paridad de g’nero, de la sociedad civil en las instancias de regulaci¢n de los medios masivos, debe ser garantizado. Es urgente elaborar c¢digos de ‘tica que respeten las normas vitales del pluralismo, los derechos humanos y el equilibrio entre g’neros. Tanto la incorporaci¢n de la perspectiva de g’nero en todos los programas e informaciones que difundan los medios, son necesarios para crear un ambiente que favorezca la igualdad de las mujeres en profesiones medi ticas.
Cualquier revisi¢n seria del cap¡tulo J (Mujeres y Medios de Difusi¢n) de la Plataforma de Acci¢n de Beijing, debe tener en cuenta el escenario emergente a escala global, regional, nacional y local. Debe reconocer la debilidad estrat’gica del Cap¡tulo J, que no expres¢ las limitaciones e impedimentos estructurales que encaran las mujeres y otros grupos marginados a ra¡z de la comercializaci¢n y globalizaci¢n de los medios y el declive en el acceso a los medios de radio y teledifusi¢n poblicos en las sociedades con tradiciones democr ticas y pluralistas.
No solo la revisi¢n «Beijing M s Cinco» ha fracasado en levantar este desaf¡o, sino que el Documento de Resultados apenas hace referencia al tema de los medios y la comunicaci¢n. Hacemos un llamado a las Naciones Unidas para que cree las condiciones para un debate amplio e inclusivo sobre el temas de la comunicaci¢n y sus implicaciones para la democracia y la justicia social. Tambi’n proponemos la realizaci¢n de una Conferencia Mundial de la Comunicaci¢n donde se cuente con una representaci¢n de un 50% de mujeres, en la cual ellas y otros ciudadanos marginados, puedan estar en igualdad con los gobiernos y el sector privado, con el prop¢sito de hacer un aporte fundamental a la igualdad entre g’neros, el desarrollo y la paz. (Mu/YZ/Mj/Dh-Ge/pt).
