Un obrero británico ha vivido durante diez días de la manera mas normal del mundo sin percatarse de que tenía un clavo de 10cm de largo alojado en su cerebro. El accidente se produjo en el taller donde trabajaba la víctima. Una pistola de clavos que funcionaba con aire comprimido le cayó accidentalmente sobre la cabeza, aunque el hombre no se dio cuenta de que al dispararse la pistola proyecto el clavo que se alojó en el cráneo. Diez días mas tarde y tras desvanecerse súbitamente durante un partido de futbol, tuvo que ser operado con el fin de extraer el objeto punzante. Los médicos que le atendieron explican que el trabajador sobrevivió gracias a que el clavo se alojó en una parte del cerebro que no regula funciones vitales. El hombre se ha recuperado sin secuela alguna.
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