Es curioso, pero mientras más difíciles e inciertos se tornan los tiempos, más proliferan estos embaucadores. La explicación es sencilla. Cuando las vacas enflaquecen, los individuos incultos e incautos, que no faltan en ninguna comunidad –y que en la nuestra sobran–, son los más propensos a caer en esta clase de embelecos. Duele decirlo, pero es la verdad, con o sin recesiones o depresiones, la comunidad ecuatoriana está repleta de víctimas fáciles, de mentecatos que son los típicos «clientes» de esta floreciente «industria».
Solamente hay que caminar por la Roosevelt, en Jackson Heights, o revisar ciertos periódicos, oír la radio y hasta la televisión, para inmediatamente percatarse de la exuberante oferta de estos peculiares «servicios». Se anuncian con una variedad de titulejos y nombrezuelos que podrían resultar cómicos, si detrás de ellos no se escondieran las protervas intenciones de esta caterva de caraduras. No faltan los que se adjudican nombres tomados de la geografía, tal como el «Indio Amaz¢nico»; y hasta de la historia, como un tal «Indio Atahualpa». A ninguno de los dos mencionados se le disputa la etiqueta de «indio»; de hecho, el «Amaz¢nico» s¡ tiene la pinta y hasta luce el atuendo y los ornamentos (un penacho de plumas y un palo cruzado por la nariz) de «indio», rid¡culo pero –al menos en apariencia– aut’ntico.
Pero, en el caso del «Indio Atahualpa», la socarroner¡a de autoindiarse (que puede ser racialmente correcta) y la desfachatez de presentarse como «Atahualpa» resultan a la vez una usurpaci¢n y un insulto para la memoria del h’roe ind¡gena que ostent¢ ese nombre insigne y para los iberoamericanos que lo veneran como tal. Descaradamente, este «indio Atahualpa», tambi’n identificado como F’lix Cujil n, se pavonea, en espacios poblicos, como un pujante «hombre de negocios» Y, segon me informan, hasta tiene la cachaza de publicitarse no s¢lo como «cosmobi¢logo» y «profesor», sino, adem s, como «l¡der comunitario».
Este «indio Atahualpa» de marras (el hist¢rico Atahualpa, oltimo emperador inca, hijo de Huayna C pac, debe encontrarse bramando y retorci’ndose de furia en la eternidad) paga sendos anuncios publicitarios en diversos peri¢dicos, revistas, en la radio e incluso la televisi¢n. A trav’s de estos medios, haciendo un derroche de cinismo y osad¡a, ofrece sus «servicios» y «productos» tales como el «ba_o de la buena suerte», «el s¡gueme s¡gueme», «el p’ndulo del equilibrio», «la limpia» (del dinero de los cr’dulos ser ), «el d¢lar de la buena suerte» y toda una interminable sarta de sandeces.
Por ejemplo, el «d¢lar de la buena suerte» es un inocente billetico que ostenta la cara o, mejor dicho, carota de este «indio», cuesta 14 d¢lares, y, desde luego, es m s falso que el m s falso de los billetes falsos. Cabe preguntarse, +para qui’n es la buena suerte? O sea que hay que tener la sangre de orchata para pregonar y vender, ¥y por 14 d¢lares!, un billuso, un papelucho que en realidad no vale ni cinco centavos. ¥Y hay que estar descerebrado para comprarlo!
S¢lo un imb’cil puede gastar dinero en estos disparates. (Reconozco, abrumado, que debe haber muchos imb’ciles por ah¡.) Recuerdo que en mi nativa Cuenca, hace algunos a_os, uno de estos estafadores fue sacado a patadas del hotel donde «atend¡a» como «mentalista», y luego fue encerrado por una larga temporada tras las rejas. Porque hay que decirlo sin rodeos: estos «brujos» no son otra cosa sino estafadores. +Y qu’ es un estafador? Un estafador es un ladr¢n que, utilizando el enga_o, despluma a sus «clientes» (o l’ase mejor v¡ctimas).
Una vez m s, como para variar, este tipo de necedad tiene que darse entre los ecuatorianos. No s¢lo que no nos contentamos con retiradamente elegir autoridades renombradas por su ineptitud, extrav¡o y corrupci¢n (o, como recientemente, realizar «revoluciones» que cambian un presidente para poner a otro que siga con el mismo programa de gobierno), sino que ahora, aqu¡ en Nueva York, tenemos a este «brujo», este «Indio Atahualpa», quien, taimadamente, tambi’n pretende auparse nada menos que como «l¡der» de la comunidad. Es decir que, tanto all como ac , la chifladura, la desverg_enza y el latrocinio pululan, como siempre, muy campantes.
Mi consejo, amigos, es que a estos vivarachos hay que ponerlos en su sitio: la c rcel. Entiendo que nunca dejar de faltar gente, con cerebro de cucaracha, que se preste para esta ¡ndole de estafas. Como dec¡a un c’lebre comediante estadounidense «Cada sesenta segundos nace un pendejo». Igual y lamentablemente, debo a_adir yo, cada sesenta segundos nace un avivato… que se aprovechar de aqu’l.
Pude haber titulado este articulejo: «De brujos, brutos, embrujados y embrutecidos». Les cuento esto, amigos lectores, rogando al cielo por que ni uno solo de ustedes pertenezca a ninguna de las anteriores categor¡as mencionadas. Caso contrario, que el diablo, ese otro gran estafador, tenga piedad de nosotros.
Por Gilberto Crespo Crespo
Periodista ecuatoriano residente en Nueva York y es miembro del directorio de Liderazgo Ecuatoriano en el Exterior, LEE
Respuesta a este art¡culo del Gran Mago Incakola de Queens
Estimado se_or Crespo:
Quisiera contestar con humilde indignaci¢n su art¡culo titulado «El retorno de los brujos». Soy el Gran Mago Incakola y resido en Queens, donde tengo mis oficinas en las que, en verdad, proveo mis servicios a la comunidad latina. Muchos de mis clientes dependen de m¡ y de mis hechizos, sin los cuales, modestia aparte, ellos y ellas no podr¡an sobrevivir en este «mundo traidor», donde «nada es verdad ni es mentira», como dijo un mediocre poeta carpetovet¢nico.
Mis conjuros aptamente pueden describirse como ecobiodiversificados, ya que mi pr ctica se ajusta a la ecomagia. Para el efecto, por largos a_os me especialic’ en la Amazon¡a colomboecuaperuana. Tuve como maestros al Gran Sham n Bulu-Bulu y a la Gran Shamana Pica-Pica, de la c’lebre tribu de los bulupicados.
Como resultado de este fecundo aprendizaje, he dise_ado p¢cimas poderos¡simas. Perm¡tame enumerarle unas cuantas. El Siete Machas, con el que una mujer podr¡a hacerse fuerte y limpiar no s¢lo la casa sino varios edificios, con rapidez y alegr¡a. El Beso del Illiniza, por el que ‘l o ella, quien lo tome, puede muchar (besar) como todo un don Juan o una do_a Juana, y as¡ subyugar a cualquiera. La L mpara del Divino Feto Atahuallpita, que brilla por ocho d¡as y se usa para rezar y mascar chicle. El Jesos en Muletas, una figura sagrada que cura todo tipo de enfermedades de los pies, especialmente los callos y el mal olor. El Destoxif¡came Billclint¢n, un enema limpiador que consiste en chipotle, t’ de coca, caca de rat¢n reci’n nacido y achiote; sirve para desalojar los malos pensamientos que generalmente se depositan en el colon. El Riki Martini, un trago m gico hecho de vodka, olivas verdes, vermouth y la hierba «rabo de pato»; con este brebaje, uno puede dominar el mundo de los travest¡es y transexuales, de manera sencilla y eficaz. El Coraz¢n Destornillador (tambi’n llamado Mi Loco es 10″), que consiste en una chucapachuga de plantas que saca las obsesiones insanas; altamente efectivo para los impotentes, o para un populacho que ya ha botado a un gobierno ladr¢n para poner otro m s ladr¢n aun. El Casha-Casha, especialmente usado para desarticular «escritores» que fingen ser «sabios» y que escriben con estilo filat’lico y gaseoso (sin alusiones personales, amigo Crespo al cuadrado); infalible, particularmente con los que tienen t¡tulos embrujados, como el de «doctor», «licenciado», «ingeniero», etc., etc., etc. Y el oltimo, pero el m s poderoso, La Llave a la Casadelapinka, una piedra superjol¡sitica, realmarvillosa y realistam gica, que se usa para una gran variedad de prop¢sitos, entre los que se cuentan: ahuyentar a la migra, hallar un departamento en Korona o Yacson Jaits (sitios muy apetecidos por los inmigrantes andinos que anhelan empezar una nueva vida nueva en la Yoni. En los referidos y exclusivos sitios, ellos no tienen que hacer contacto con nadie que les sea diferente, ni necesitan hablar ingl’s u otros idiomas, y m s o menos continoan la vida que ten¡an en Sudoram’rica, pero con menos belleza, m s avaricia y menos tiempo para descansar y disfrutar).
AVISO: LA LLAVE A LA CASADELAPINKA DEBE USARSE CON MUCHA PRECAUCI.N Y SEGURIDAD. POR ELLO, NO SE LA DOY A CUALQUIER LONGO. EL ACTO DE DARSE CUENTA DE SUS ALREDEDORES PUEDE AFECTAR AL CONSUMIDOR CON EL S-NDROME «HORRORES DE +XTASIS».
Finalmente, Sr. periodista Crespo Crespo Crespo, no se me encrespe tanto, y por favor considere que s¡ hay algunos brujos aut’nticos, como yo. Respete nuestra importancia en la cultura popular. Si gusta, puede mandar sus comunicaciones a mis asistentes, el divino Jaime (Montesinos) y el ser fico Petronio (el choloboy, no el romano).
Aprovecho la oportunidad para informarle que estos dos talentosos ex disc¡pulos m¡os, y me enorgullece cont serlo, desde hace ya un buen tiempo vienen operando una bot nica, «La Casa de la Tortura», estrat’gicamente llamada as¡ para despistar a la competencia sadomasoquista. En el referido establecimiento, tienen a su servicio a Giorgi Brios¢n, Raulindo Mirand¢n, Fidelio Castr¢n, Alibab Bucaramastro, Fabiolo Alaracos¢n, Yerardoso Pi_¢n, Yamill¢n Mahaguad¢n, Yorsh Patadakiss, Carlongo Abad¢n, Jorgescu Galleg¢n, y los esp¡ritus de Juli n del Casal, Che Guevara, Lezama Lima y Mas Canossa, eminentes babalaos de la secta secreta lucum¡. Ellos atienden todos los d¡as del a_o, de la medianoche al mediod¡a, ataviados onicamente con un elegante sombrero de paja toquilla (Panama hat), cortes¡a de la relegada cultura ecuatoriana.
Gracias por la atenci¢n y, reciba de m¡ mucha paz (igualita a la firmada entre Ecuador y Pero, y a la cartita de –dudosa — intenci¢n del FMI) y, como siempre, mucho, mucho, pero mucho AMOR.
Gran Mago Incakola
Queens, Nueva York
