Los asistentes a la misa dedicada a celebrar los 500 años de Evangelización, en el hoy Brasil, se vieron sorprendidos por la irrupción de un grupo de unos 40 indígenas. Ahí, uno de ellos, el indígena pataxó, Jerry Adriani Santos de Jesus, conocido como MatalauÛ, tomó la palabra para expresar el sentir y el pensar de los pueblos indígenas.
Estas fueron sus palabras:
«Hoy, es ese día que podía ser un día de alegría para todos nosotros. Ustedes están dentro de nuestra casa. Están dentro de aquello que es el corazón de nuestro pueblo que es la tierra, donde todos ustedes están pisando. Eso es nuestra tierra.
Donde ustedes están pisando tienen que tener respeto porque esa tierra nos pertenece.
Ustedes, cuando llegaron aquí, esa tierra ya era nuestra. ¿Qué hacen ustedes con la gente?
Nuestros pueblos tienen muchas historias que contar. Nuestros pueblos nativos y dueños de esta tierra, que viven en armonía con la naturaleza: tupi, xavante, tapuia, caiapó, pataxó y tantos otros.
Siglos despu’s, los estudios comprueban la teor¡a contada por los ancianos de generaci¢n en generaci¢n de los pueblos, las verdades sabias, que ustedes no supieron respetar y que hoy no quieren respetar. Hace m s de 40 mil a_os que germinaron m s de 990 pueblos con culturas, con lenguas diferentes, pero apenas en 500 a_os esos 990 pueblos fueron reduzidos a menos de 220. M s de 6 millones de indios fueron reducidos apenas a 350 mil. Quinientos a_os de sufrimiento, de masacre, de exclusi¢n, de prejuicio, de explotaci¢n, de exterminio de nuestros parientes, aculturamiento, violaci¢n de nuestras mujeres, devastaci¢n de nuestras tierras, de nuestros bosques, que nos quitaron con la invasi¢n.
Hoy, quieren imponer a cualquier costo la mentira; la mentira del Descubrimiento.
Clavando en nuestra tierra una cruz de metal (*), destruyendo nuestro monumento a la resistencia de los pueblos ind¡genas; s¡mbolo de nuestra resistencia y de nuestro pueblo.
Impidieron nuestra marcha con un pelot¢n de choque, tiros y bombas de gas. Con nuestra sangre, conmemoran una vez m s el Descubrimiento. Con todo esto, no conseguir n impedir nuestra resistencia. Cada vez somos m s numerosos. Ya somos casi 6 mil organizaciones ind¡genas en todo Brasil.
Resultado de esa organizaci¢n: la Marcha y la Conferencia Ind¡gena 2000, que reuni¢ m s de 150 pueblos; tenemos resultado a medio y a largo plazo.
La tierra para nosotros es sagrada. En ella est la memoria de nuestros ancestros diciendo que reclama justicia. Por eso exigimos la demarcaci¢n de nuestros territorios ind¡genas, el respeto a nuestras culturas y a nuestras diferencias, condiciones para el sustento, educaci¢n y salud; y castigo a los responsables de las agresiones a los pueblos ind¡genas.
Estamos de luto. ¨Hasta cu ndo?
Ustedes no se averg_enzan de esa memoria que est en nuestra alma y en nuestro coraz¢n, y vamos a recordarla por justicia, tierra y libertad.»
(*) Se refiere al monumento que el gobierno brasile_o coloc¢ para conmemorar los 500 a_os del «descubrimiento». D¡as antes de la fiesta oficial, el gobierno destruy¢ el monumento que los pueblos ind¡genas hab¡an levantado para celebrar 500 a_os de su resistencia.
