El riesgo es mínimo, pero no por eso desdeñable. Esta es la conclusión a la que ha llegado Lord Sainsbury, Secretario de Estado británico para los asuntos científicos, tras anunciar la creación de una Comisión ad hoc para supervisar una eventual caída de un asteroide sobre la tierra.
ô No es algo que deba inquietar a la poblaciónö , advierte Sainsbury, – miembro de un gobierno que se enorgullece de ser el que más presupuesto ha destinado a protegerse de un fallo informático ( 430 millones de libras ) -, ô pero no podemos ignorar ese riesgoö.
Tony Blair ha creado una comisión de vigilancia, para supervisar la amenaza que constituyen los millares de asteroides que sobrevuelan nuestras cabezas. La comisión estará presidida por el antiguo presidente del Consejo espacial europeo, – el Dr Harry Atkinson -, quién tendrá dos adjuntos: un antiguo diplomático , – Sir Crispin Tickell -, y un especialista, – el profesor David Williams -. La Comisión deberá rendir cuentas a mediados de año en el Centro espacial brit nico, sobre la naturaleza del peligro presentado por los asteroides y precisar como el Reino Unido podr¡a contribuir al esfuerzo internacional comprometido en proteger al planeta de estas amenazas. Realmente existen precedentes, – fue un asteroide el que destruy¢ a los dinosaurios hace 65 millones de a_os -, y los rastros dejados en el desierto de Arizona por la caida de otro asteroide hace 50.000 a_os, han permitido a los expertos determinar que el impacto era el equivalente a la explosi¢n de 15 superbombas nucleares.
En junio de 1908, una lluvia de meteoritos destruy¢ millones de rboles en Siberia y en octubre de 1992, un asteroide del tama_o de un bal¢n de futbol atraves¢ un coche en plena calle de New York. Por el momento los astr¢nomos del observatorio de Greenwich no han detectado asteroides amenazantes al menos en 10 o 20 a_os.
LOS INGLESES Y LAS AMENAZAS DEL ESPACIO
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