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Una ayudante de cocina de la familia real británica, ha sido despedida por expresar a sus compañeros de trabajo lo bien que se sentiría si pudiera envenenar la comida de la reina Isabel. Mónica Traub, de 46 años, quién trabajaba en el palacio de Sandrighan, fue despedida hace un mes. Mónica declaraba al semanal News of the World en una entrevista estar estupefacta por la reacción de Buckingham Palace, ya que lo único que recuerda es haber comentado con un cocinero la facilidad con la que podría cambiar la naturaleza de los platos reales.
