Olga Cambasani, transexual madrileña ampliamente conocida en la Red por su cordialidad y capacidad de convocatoria para sus fantásticas fiestas, se ha declarado en huelga de hambre indefinida desde el sábado 5 de febrero. En diciembre nos sorprendió a todos con su relato sobre como comunicó a su familia que ese ejemplar trabajador e hijo era en realidad una espléndida mujer, y con orgullo comentaba como su madre lo aceptó y su padre lo apoyó. Ahora no le queda mas opción que la de recurrir a la huelga, después de que con toda sutileza, las autoridades sanitarias le hayan negado el tratamiento de hormonoterapia, única oportunidad que tiene Olga de ser quién realmente quiere ser y de vivir como se siente.
Según los endocrinos de la Fundación Jimenez Diaz, institución médica que lleva la clínica madrileña de la Concepción cuyos servicios están concertados casi al 100% con la Seguridad Social, Olga deberá permanecer todavía una año y medio bajo vigilancia psiquiátrica, después de una serie de visitas y análisis que ha seguido escrupulosamente desde el 23 de noviembre de 1999, y peor, después de una año de análisis psiquiátricos, cuyos resultados no le han sido entregados. ¿Querrán que Olga se haga vieja para ver si cambia de opinión?. Segon Olga "me quieren quitar de en medio y lo disfrazan con falsos argumentos médicos. Saben que las transexuales somos una patata caliente y se escudan con engaños. Lo que no han tenido en cuenta es que soy mayorcita y perfecta conocedora de la situación". "Lo peor de todo es que no me han dicho la verdad. Si me dicen desde el principio que legalmente no están autorizados a recetarme hormonas para mi transición, que su obligación como médicos están condicionadas por y por debajo de las órdenes del Insalud, en noviembre hubiera empezado a buscar otro endocrino ",- afirma-. Y sigue argumentando "después de unos análisis perfectos, de un control psiquiátrico triple (2 psiquiatras me han examinado en 1 mes y he estado casi 2 años en psicoanálisis, aparte de otro psicólogo más en 1 ocasión), no existen argumentos médicos para mantenerme a la espera ni un día más ".
Olga Cambasani sabe que puede recurrir a los costosos servicios de clínicas privadas, pero ella es transexual, no tonta, y considera que este tratamiento debería proporcionárselo la Seguridad Social, por lo que piensa seguir luchando. Temperamental como ella es, lo explica muy elocuentemente "¿Que podría mont rmelo de otra manera? Claro, como también se puede aconsejar a las mujeres en paro que se prostituyan en lugar de hacer sentadas ante el Ministerio de Trabajo, así obtienen ingresos y no se estropean los pantalones. Buscarme la solución sorteando el obstáculo mediante sanidad privada o marearme de consulta en consulta o de ventanilla en ventanilla durante meses simplemente NO ME DA LA GANA. Pago mis impuestos, mi cotización a la seguridad social, soy una ciudadana ejemplar y EXIJO que se atiendan mis problemas, que además no son nada caros".
Olga piensa seguir hasta el final con su huelga de hambre . "No quiero vivir si no me dejan ser lo que soy: una mujer que no es capaz de producir las sustancias bioquímicas propias de su condición ", – afirma -, y ¡que carai!, Olga tiene razón. ¿O es que las palabras democracia, tolerancia y respeto a la identidad son sólo palabras para campañas electorales?.
Gema Castellano
