Si tuviéramos que juzgar los merecimientos humanos por las listas de personajes del siglo que han venido apareciendo en los periódicos, llegaríamos a la conclusión de que las mujeres no tenemos más talentos que un ganso y que a nuestro paso por este mundo no dejamos más huella que la del lápiz labial en las tazas de café. En el segundo semestre del año 99, el periódico «La Nación» diseñó un vasto proyecto informativo de cara al nuevo milenio, identificado como «Visión 2000». Como parte de este proyecto promovió la escogencia de costarricenses que, clasificados en doce categorías, se hubieran distinguido por sus aportes. El primero de todos, el político José Figueres; la única mujer, la humorista Carmen Granados.
Consultadas algunas personalidades del país (todos hombres), se mostraron conformes con los resultados. El sociólogo Manuel Rojas fue el único que lamentó no haberse resaltado a personajes como Carmen Lira y Angela Acuña entre otras. Pero el hecho es que las noventidós personalidades realizaron el juicio de la historia estableciendo que el onico nombre de mujer merecedor de secular fama era el de aquella pionera del arte costumbrista masivo. Ni escritora, ni pintora, ni luchadora, ni intelectual alguna realiz¢ al parecer nada tan memorable como la creaci¢n de Rafela, Prematura, do_a Chona y do_a Vina, los personajes femeninos con que Carmen Granados caricaturiz¢ a la campesina emigrada a la ciudad y al ama de casa de clase baja.
Pero la cosa no termina aqu¡. Un trabajo tambi’n paralelo de «La Naci¢n» consisti¢ en abrir una l¡nea telef¢nica para una «consulta popular» a ese grupo miscel neo y an¢nimo que llaman «los lectores», de modo que ellos pudieran tambi’n emitir su veredicto sobre «el costarricense m s influyente en la historia patria del siglo XX». De aqu¡ result¢ que el 44% de las llamadas postularon tambi’n en primer lugar al pol¡tico Jos’ Figueres, al que siguieron en orden descendente cinco hombres m s y ninguna mujer. En t’rminos porcentuales, tomando en cuenta la consulta a notables junto con la popular, podemos determinar que hay 86.7% de hombres y s¢lo un 13.33% de mujeres con «un sitial de privilegio en la historia patria». O sea, una diferencia igual que en cualquier otro puesto de prestigio y de poder.
«La Naci¢n» estuvo publicando fasc¡culos semanales bajo el t¡tulo Protagonistas del siglo XX, a fin de destacar los nombres mundiales m s gloriosos, las personalidades m s interesantes, los m s significativos contribuidores a la cultura y al progreso en los oltimos cien a_os. Revisando algunos de ellos nos encontramos con verdaderos androceos donde la presencia femenina resulta una rareza, cosa que se explica por el hecho de que, como se_al¢ Einstein, «es la teor¡a la que decide qu’ puede observarse». Sus cifras son como sigue: «Grandes del cine»: 7 mujeres; 17 hombres; «Televisi¢n y espect culo»: 3 mujeres, 16 hombres; «Creadores»: 5 mujeres, 37 hombres; «Estadistas»: 2 mujeres, 13 hombres; «Pioneros»: 6 mujeres, 15 hombres; «Costa Rica» (segunda parte): 4 mujeres, 15 hombres. En total en estos diferentes fasc¡culos destacaron a 96 personalidades masculinas y 20 femeninas, lo que da un porcentaje aproximado de 82 contra 18. Sumando todo lo referido a Costa Rica, tenemos un total de 22 varones costarricenses reconocidos y los de 4 mujeres. Lo que establece un balance, o m s bien un desbalance de un 84.6% de varones notables contra un 15.38% de notabilidades femeninas para todo un siglo.
Mientras el pa¡s recibe la noticia sin asomo de malestar por ningon lado, ni de verg_enza por ningon otro, los peri¢dicos publican una promoci¢n de quince marcas comerciales que ofrecen para cinco mujeres el puesto de «Reina por un d¡a». Para conseguirlo basta con enviar cuatro logotipos de cualquier empaque de leche Dos Pinos. Las ganadoras ser n recogidas en su casa por la ma_ana en un Mercedes Benz, desayunar n en el Hotel Corobic¡, recibir n tratamientos de belleza en el Sal¢n Hair Studio, almorzar n en el Restaurant Le Chandelier, gozar n de una tarde completa de compras por m s de cien mil colones en diversas tiendas y despu’s de una cena de pel¡cula ser n llevadas a sus casas. ¨Qu’ m s queremos? Quejarse ser¡a de vicio. Al fin, que si m s de cien hombres han conseguido cien a_os de fama inmortal, al menos cinco mujeres podemos conseguir muy f cilmente un gran d¡a de consumo… si nos gusta la leche.
por Yadira Calvo
