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Tras haber realizado un concierto en Atlanta, Mariah Carey se dispuso a tomar un avión que la trasladara a Boston donde pasaría unos días de descanso. Tras degustar un suculento plato de ostras en pleno vuelo y tal y como es lógico en una estrella, Mariah comenzó a sentirse mal. Los dolores y malestar no la abandonaron durante dos días, pasados los cuales tuvo que ser ingresada en un hospital. Las ostras estaban en mal estado.
Moraleja: hay veces que da gusto ser pasajero de segunda clase en los aviones.
