Los Verdes basan su rechazo, en efectos territoriales negativos y en los graves peligros de contaminación de
acuiferos y de la atmósfera por los sólidos en suspensión. Ademas indican que esta mina supone un incremento de
1% del consumo de energía de toda Andalucía. Que el consumo energético previsto supone el equivalente del total
de consumo de la ciudad de Sevilla. Ademas expresan su rechazo a la rentabilidad real de este tipo de minería ya
que por cada 1kg de mineral que se extraiga de esa mina hay que consumir mas de 18Kg de otros tipos de
recursos. El numero de puestos de trabajo y la riqueza que crea es escasisima, y supone una contradicción
tremenda con las políticas de protección de parque y de desarrollo sostenible del entorno de Doñana.
Los Verdes expresaron que «seguimos oponiendonos a ella y vamos a plantear todas las iniciativas necesarias para
evitar la puesta en marcha de la mina». Incluyendo la impugnación del estudio de impacto ambiental en los
tribunales y la denuncia ante la Unión Europea, para evitar que salga adelante esta barbaridad.
Para Los Verdes el proyecto de esta mina de una multinacional norteamericana (MK-GOLD) pretende esquilmar los
recursos naturales en los diez años de funcionamiento previsto, dejando unos enormes problemas ambientales para
varias generaciones. Los Verdes denuncian también que junto con esta mina, va un proyecto de lavadero de
minerales que seguramente tiene vocación de perpetuidad y de alargarse mucho mas alla de los diez años de vida
activa que esta mina va a tener.
Los Verdes creen que la Consejería de medio ambiente esta actuando de forma «torpe, mala y falta de política
ecológica», creen que «la Consejería mira para otro lado mientras que la Consejería de industria impulsa la
actuación». La consejería de Medio ambiente va en contradicción absoluta con las políticas de protección del lince y
de protección del entorno de Doñana y de su desarrollo sostenible.
