Los aspectos más negativos
de su gestión son: la ausencia total de diálogo con la sociedad civil
(nunca ha reunido el Consejo Asesor de Medio Ambiente) y el resto de las
fuerzas políticas, la imposición de un desastroso Plan Hidrológico
Nacional, la ausencia de toda política real para cumplir el protocolo de
Kioto a pesar de que las emisiones ya duplican las autorizadas, el
retroceso de la política ambiental durante la presidencia española de la
Unión Europea, el retraso en la aplicación de las normas y leyes
comunitarias como el Proyecto de Ley de prevención y control integrados
de la contaminación, la no aprobación de la Estrategia Española para
Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica y los planes
sectoriales previstos, la elaboración de una supuesta Estrategia
Española de Uso Sostenible sin presupuestos ni actuaciones concretas, el
incumplimiento del Plan Nacional de Residuos Urbanos, la no aprobación
de la Estrategia Forestal Española, la política pesquera, la promoción
descarada de la energía nuclear y la presentación de planes sin
presupuestos ni objetivos claros que no pasan de un brindis al sol, como
el Plan forestal.
Su oposición a la llamada «ecotasa turística» en Baleares manifiesta
claramente su talante desarrollista y opuesto a la sostenibilidad
ambiental, y además no hay que olvidar que su nombramiento responde al
interés del PP en recuperar el gobierno balear, promocionando la figura
de su candidato, aunque Jaume Matas ni sabe de medio ambiente ni tiene
interés en protegerlo, y de hecho durante su etapa como ministro no ha
parado de hacer declaraciones encaminadas a desgastar al actual gobierno
de coalición de Baleares.
Plan Hidrológico Nacional
El PHN representa la vieja política de aumentar la oferta, y no refleja
la nueva cultura del agua y la planificación basada en la gestión
integrada de los recursos hidráulicos. El nuevo PHN contempla la
construcción de cerca de 150 nuevos embalses en un país que ya cuenta
con más de 1.100 embalses, y el trasvase del Ebro, entre otras
actuaciones. El Plan presentado por el Ministro de Medio Ambiente Jaume
Matas concreta un trasvase de 1.050 Hm3 del Ebro a Cataluña (200 Hm3),
Comunidad Valenciana (300), Murcia (400) y Almería (100), con un coste
de 700.000 millones de pesetas. La viabilidad económica del trasvase es
nula, pues incluso sería más barato desalar en las zonas costeras del
Mediterráneo, por no hablar de las repercusiones que tendría en el delta
del Ebro, una de las zonas con mayor importancia ecológica en la
Península.
Los nuevos embalses, los posibles trasvases y las desaladoras previstas
en el PHN muestran que la prioridad aún sigue siendo el aumento de la
oferta, a pesar de su impacto ambiental y social, y de las posibilidades
de reducir el consumo de agua con políticas de gestión de la demanda,
que reduzcan las pérdidas en las redes de distribución, aumenten la
eficiencia de los regadíos que representan el 80% del consumo y
reutilicen las aguas residuales, una vez depuradas adecuadamente.
Estrategia Española de Uso Sostenible
El borrador que ha presentado el ministro de Medio Ambiente Jaume Matas
no pasa de ser un rosario de generalidades vacías de contenido, sin
compromisos concretos y plazos definidos, y sin ninguna traducción real
en la práctica gubernamental. Además la llamada Estrategia Española de
Desarrollo Sostenible llega tarde y mal, y se ha elaborado sin la
participación de las organizaciones ecologistas, los sindicatos y otros
sectores afectados y sin contar con los órganos institucionales de
participación competentes. Su único fin es cumplir formalmente una
obligación comunitaria, y de paso practicar una política de imagen vacía
de contenidos a la que tan acostumbrados están los gestores del PP en el
área ambiental.
En este sentido cabe destacar las escasas actividades encaminadas a
preparar la Conferencia Río+10 que tendrá lugar en Johannesburgo
(Suráfrica) a partir del 26 de agosto de 2002, y el trabajo en el marco
de la presidencia española de la Unión Europea, calificado por la propia
Agencia Europea de Medio Ambiente como «un paso hacia atrás». El
discurso de Aznar ante el Parlamento Europeo ni siquiera mencionó el
medio ambiente. El desinterés es manifiesto, más allá de las políticas
de imagen sin base real.
Cambio climático
España ya ha ratificado el Protocolo de Kioto, pero sin embargo las
emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de invernadero han
aumentado un 33% entre 1990 y 2000. El gobierno español, como demuestra
el aumento de las emisiones, no tiene ningún plan serio para cumplir los
compromisos adquiridos con la firma del Protocolo de Kioto de 1997 y en
el seno de la Unión Europea, compromisos que establecen un tope del 15%
de aumento entre 1990 y el 2010. Las emisiones en unidades de CO2
equivalente, considerando los seis gases de efecto invernadero, ya más
que duplican el 15% al que se ha comprometido el gobierno de España en
la Unión Europea, aumento que en su momento fue ampliamente criticado
por considerarlo excesivo.
Con el escenario actual, el gobierno incumpliría gravemente el principal
protocolo para proteger el medio ambiente y el clima, pues para el
periodo 2008-2012 las emisiones en España podrían ser superiores en un
60% a las del año base. La evolución de las emisiones de gases de
invernadero son el mejor indicador del compromiso de un gobierno con el
medio ambiente.
El gobierno aún no ha adoptado ninguna Estrategia de lucha frente al
Cambio Climático, ni planes de acción, ni reúne al Consejo Nacional del
Clima. Las actuaciones son sólo para la galería y sin ninguna traducción
práctica.
Estrategia Española para Conservación y el Uso Sostenible de la
Diversidad Biológica
A pesar de la presentación a bombo y platillo de la llamada Estrategia
Española para Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad
Biológica al final del mandato de la ministra Isabel Tocino, ésta sigue
totalmente paralizada y aún no se ha concretado ninguno de los 12 planes
sectoriales. El retraso de la Red Natura 2000 es otro ejemplo del escaso
interés por conservar la diversidad biológica.
Estrategia Forestal Española
La Estrategia Forestal Española aún no ha sido aprobada, y el Plan
Forestal es sólo un borrador, sin aprobar y sin ninguna traducción
práctica. La administración, con la excusa de las transferencias a las
Comunidades Autónomas, carece de toda política forestal. Aún peor son
las políticas que afectan a los espacios protegidos, con el retroceso en
la política de costas, el retraso en el desarrollo de las actuaciones
encaminadas a proteger el dominio público hidráulico, o un plan para
proteger las zonas húmedas (ya han desaparecido más del 60%). No se han
creado nuevos Parques Nacionales y la gestión de los actuales deja mucho
que desear.
