Los riesgos de seguridad no son despreciables. Es una
tecnología centralizada e intensiva en capital, que genero poco empleo y
aumenta la dependencia tecnológica de la inmensa mayoría de los países,
sobre todo del Tercer Mundo.
Hay tecnologías que contribuyen a la sostenibilidad, y otras que nos alejan.
La fusión nuclear crea falsas expectativas, e impide avanzar y desarrollar
las tecnologías energéticas realmente sostenibles: mejora de la eficiencia
(más con menos, factor 10), desarrollo de la energía eólica, solar
fotovoltaica y solar térmica (bajas, medias y altas temperaturas), pilas de
combustible, microturbinas, y la economía del hidrógeno en general.
2. En el raro caso de funcionar y ser viable económicamente, no será antes
de 60 ó 70 años, y para entonces será demasiado tarde como para evitar el
cambio climático. Las emisiones de los combustibles fósiles hay que
reducirlas YA, y no dentro de 100 años, cuando la fusión sea una realidad,
que lo dudo.
La energía de FUSIÓN requiere mantener de forma constante temperaturas de
CIEN MILLONES de grados, para fusionar los isótopos de hidrógeno (que son
muy poco abundantes), lo que sólo se consigue mediante el confinamiento
inercial.
3. El ITER costará unos 12.000 millones de euros, una cifra que debería
emplearse en investigar las energías renovables y los procesos y productos
que contribuyen a mejorar la eficiencia energética. El ITER es sólo un
prototipo que pretende demostrar la supuesta y teórica viabilidad de la
fusión, lo que es más que dudoso. Aunque el gobierno español sólo aportaría
una parte pequeña de la financiación, esta es tan grande que dejaría al
resto de los programas de I+D sin presupuestos, y eso durante muchísimos
años.
4. Las energías renovables son una alternativa real. El potencial eólico
técnicamente aprovechable y descartando todas las zonas con valores
ecológicos, es de 4 a 5 veces el consumo actual de electricidad en el mundo,
y la energía eólica es ya una realidad, que desagrada a algunos por su
«visibilidad». La fotovoltaica crece rápidamente, y aunque todavía es muy
cara, se espera que antes de 20 años (frente a los 70 de la fusión), ya será
competitiva, incluso sin considerar las externalidades ambientales.
José Santamarta
