Gorbachov ha criticado que, tras firmar la Declaración del Milenio, “muchos líderes no han tenido la voluntad política necesaria para cumplir con las obligaciones a que se comprometieron hace cuatro años”. “Sin la presión y el control de los ciudadanos, llegaremos cuando todo se haya hundido en la rutina y debemos decir cara a cara a los gobernantes que basta ya de compromisos no cumplidos”, en referencia a la cumbre de Río de Janeiro de 1994.
Mijail Gorbachov ha participado esta mañana en la inauguración de la segunda sesión del Foro Urbano Mundial, que tendrá lugar hasta el próximo viernes, 17 de septiembre. Este encuentro, que reunirá a más de 5.000 participantes de todo el mundo, se celebra bajo el título “Ciudades: ¿cruces de culturas e integración?”.
El ex presidente ruso ha citado como los tres retos del siglo XXI la seguridad, la pobreza y el subdesarrollo (el 50% de la población vive en condiciones infrahumanas) y las crisis ecológicas, a las que ha calificado de “amenaza mundial”. A su juicio, “la solución de los problemas del siglo XXI pasa por la unión de esfuerzos” y ha señalado que “las ciudades favorecen esa unión entre la gente, pero generan problemas que exigen nuevos enfoques, ya que la urbanización, una vez que la población urbana supere a la población agrícola, ya no se podrá resolver con viejos métodos”.
“Los problemas –ha añadido– no tienen soluciones simples, como la fuerza que se aplica contra el terrorismo global, que tiene unas raíces profundas y relacionadas con las imperfecciones de nuestro mundo.” No obstante, el líder ruso ha hecho un llamamiento al optimismo y a seguir trabajando “a favor de la tolerancia y la diversidad para vencer los retos del siglo XXI”.
Por su parte, Pasqual Maragall, ha abogado por que las ciudades se conviertan en “base de una red mundial, porque son abiertas y han de respetar su diversidad y la homogeneidad de los Estados-nación a los que pertenecen”. Maragall ha señalado que “sería positivo un mundo con una capital itinerante”.
A este respecto, el ex presidente de Finlandia, Martti Ahtisaari, ha puesto de manifiesto la necesidad de “una reflexión estratégica y una planificación previa que permitan una acción bien concertada”. La sociedad civil juega aquí un “valor incalculable” a la hora de propiciar “una comunicación eficaz entre los agentes”, ya que –ha asegurado– “la buena voluntad no basta para implantar el orden”.
