Según el responsable de Naciones Unidas, la diversidad cultural “no es un lujo, sino una solución a los problemas que plantea la globalización”, si bien “la integración es una condición previa para el desarrollo sostenible”. Esta integración es la que deberá permitir una ciudad sostenible, “que integre las demandas de sus ciudadanos”, ha señalado.
Töpfer ha citado como pilares básicos del desarrollo sostenible el desarrollo económico, la integración social y la estabilidad medioambiental, y ha asegurado que, “sin el dinamismo de las regiones urbanas, el crecimiento económico será difícil”. Según el director ejecutivo del PNUMA, las ciudades “necesitan una identidad cultural, ya que si perdemos esa identidad cultural, también perderemos la diversidad”.
En este sentido, la directora ejecutiva del programa Habitat de Naciones Unidas, Anna Tibaijuka, ha asegurado que “aún no hemos llegado a una estrategia idónea” en cuanto a la integración e inclusión. “No hay acuerdo sobre temas básicos de una sociedad multicultural en un mundo urbano cada vez más global.” Tibaijuka ha asegurado que estos problemas “son inabordables si no se comprende mejor la dinámica de las ciudades”.
Tibaijuka ha recordado que Naciones Unidas, fundada en San Francisco en 1945 para la gestión de las crisis y la resolución de los conflictos, “ha ido más allá, incluso en el ámbito político”. En este sentido, la directora ejecutiva de UN-Habitat ha recordado el acuerdo de cooperación entre el organismo que dirige y la ONG Green Cross International, presidida por Mijail Gorbachov, para desarrollar los puntos de la Declaración del Milenio en cuanto a agua, saneamiento y asentamientos urbanos.
