El trasvase del Ebro fue aprobado en la Ley del Plan Hidrológico Nacional
(PHN), y derogado por el actual Gobierno. El estudio efectuado por el
profesor Melchor Senent señala que la producción de 600 hectómetros cúbicos
de agua por desalación supondría un consumo energético de 2.400 gigavatios
cada hora (GWh), «lo que produciría un aumento del dióxido de carbono (CO2)
vertido a la atmósfera». Asimismo, el informe insiste en que las
desalinizadoras «contribuirían a incrementar el efecto invernadero con 2,4
millones de toneladas de CO2».
Los análisis de FAES-PP pretenden atacar al «corazón» de las dos políticas
claves del Ministerio de Medio Ambiente.
Efectivamente: la desalinización por ósmosis inversa de 600 Hm3 consumirá
2.400 GWh, pero
1. Tal consumo será inferior al del trasvase del Ebro, si se consideran los
consumos de electricidad directos (consumo de electricidad en el bombeo,
unos 2.000 GWh) e indirectos (cemento de los más de 900 km de acueductos,
embalses, consumo de la maquinaria, etc). Si se analiza el ciclo completo,
el consumo de electricidad (y las emisiones asociadas) es mucho mayor con el
trasvase del Ebro.
2. Los datos de FAES-PP sobre emisiones se hacen considerando que la
electricidad procede de centrales termoeléctricas de carbón totalmente
obsoletas. Con centrales de ciclo combinado de gas natural las emisiones
ascenderían a sólo 0,8 Mt de CO2 (el 0,2% de las emisiones actuales de GEI),
y si se añade una potencia adicional de eólica de 1.000 MW para «compensar»
el consumo de electricidad de la ósmosis inversa de las desalinizadoras, las
emisiones de GEI serían nulas.
Los análisis del PP están llenos de falsedades y de falsificaciones
totalmente burdas, que no resisten ningún análisis mínimamente riguroso,
como todo lo referente al impacto ambiental de las salmueras, las emisiones
o los consumos de electricidad. Pero parece que todo vale, con tal de
desgastar al gobierno.
3. Curioso que el PP haga estos análisis, cuando en los ocho años de
gobierno demostró una absoluta indiferencia ante el aumento de las emisiones
de CO2 en España. De 1996 a 2002 las emisiones aumentaron un 31,4%. Los
gobiernos del Partido Popular dejaron una grave herencia que ha dificultado
la elaboración del Plan Nacional de Asignación de Emisiones y el propio
cumplimiento de las obligaciones españolas dentro de la Unión Europea. El
abandono del trasvase del Ebro es la alternativa más sensata, y las
desalinizadoras proporcionarán agua de mayor calidad, con mayor seguridad y
mucho antes que con el trasvase del Ebro.
José Santamarta
(director de World Watch)
