Cabe sin embargo recordar que desde la primera aparición de las informaciones sobre dicho tema hacia el año 1987, no se había hecho ninguna investigación para conocer si dichas informaciones eran ciertas o no. El Gobierno de Guinea Ecuatorial había guardado como siempre un mutismo sobre el particular hasta que algunas personas u organizaciones que fueron testigos oculares de lo que sucedía en este paraíso olvidado en el hemisferio sur comenzaron a manifestar su preocupación sobre las consecuencias del tráfico ilegal de los desperdicios tóxicos a la Isla de Annobón. Recordamos por otra parte que en aquellos años la isla estaba totalmente aislada y desconectada con el resto del país y el hundido barco «Acacio Mañe» realizaba viajes esporádicos (una vez cada seis meses) a la isla, el último en 1993, cuando «el hombre» de Hilario Sisa Torres envió un comando de asalto armado hasta los dientes para aplastar brutalmente a una manifestación pacífica de los habitantes de la isla en protesta contra la marginación y el olvido de que eran objeto. La acción militar terminó con el saldo de dos jóvenes annobones muertos acribillados a balazos. Este crimen que ha quedado impune hasta la fecha al parecer tampoco le importa al flamante e ilustre ministro-delegado.
Los posibles acuerdos firmados por el dictador guineano para el almacenamiento de esos residuos tóxicos y el monto de dinero cobrado para ello también fueron denunciados por los medios de comunicación internacionales.
Cabe resaltar que el supuesto desarrollo que conoce hoy la isla de Annobón «gracias a un hombre» según el ministro Sisa Torres, no excluye la posibilidad de que los vertidos tóxicos fueron almacenados en la isla. La negativa que hasta la fecha nunca ha sido oficial de que tal almacenamiento no se produjo puede ser creíble sólo si el propio Gobierno permitiese el envío de expertos para examinar y hacer pruebas en la isla para descartar una posible contaminación medioambiental. Ni antes ni ahora se ha hecho, lo que hace sospechar que algo se cuece en la isla por muchos aeropuertos, hoteles, ayuntamientos, puti-clubes se puedan construir.
El periodista Isaac Bigio se ha basado en su artículo esencialmente en los datos que fueron recopilados por mí sobre la base de las investigaciones y observaciones de las personas que en aquel entonces trabajaron en la isla y que estaban convencidas de la existencia de residuos tóxicos y radiactivos. También numerosos artículos de la prensa sobre el tema son citados en mi artículo en referencia.
Ya es casi norma general que los aduladores del régimen y sus defensores a ultranza desmientan todo lo que se diga en su contra incluso cuando el propio presidente reconoce y admite esas realidades aunque sin mover ficha alguna para erradicarlas. Tal es el caso del defectuoso estado del Poder Judicial y la inseguridad jurídica reinante en el país que el propio Obiang acaba de reconocer y cómo no resaltar al mismo tiempo la intromisión de los llamados poderes fácticos en el trabajo de los jueces inutilizando cualquier sentencia firme de los tribunales como y cuando les conviene, práctica también denunciada por el «hombre» del señor Sisa Torres.
¿Cuál es la situación de los hospitales en Guinea? Pues el ministro titular de Turismo y Cultura puede responderlo mejor al señor Sissa Torres o el propio «hombre» cuando su sobrina o hermana, la esposa de Angabi, el alcalde de Malabo sufrió un accidente y tuvo que ser evacuada urgentemente al extranjero porque en el hospital de Malabo no había oxígeno. Todo el mundo aun recuerda las «buenas palabras» del PF (Padre Fundador del PDGE) a los responsables del ministerio de Sanidad a quien lanzó todo tipo de improperios cuando la visitó en el hospital y la encontró agonizando por falta de oxígeno.
Si la oposición es la que hubiera criticado esta situación dirían que sólo queremos manchar la imagen del país y del régimen cuando en realidad se dice las cosas tal como son y si son malas es para que se corrijan y no que se justifiquen con argumentos sacados de la manga.
El tema del almacenamiento de los residuos tóxicos en la isla de Annobón ya se ha tratado en el Foro de debate de Guinea Ecuatorial y en aquella ocasión el actual ministro de Información, Turismo y Cultura, Agustín Nse Nfumu quien dijo que no tenía conocimiento de estos hechos, prometió que llevaría el asunto al Parlamento para que se investigara pero me temo que no se había ocupado del tema.
La deforestación brutal y salvaje que practica el Gobierno también muestra a todas luces su despreocupación total y absoluta por las consecuencias imprevisibles que ésta puede ocasionar en el futuro. Estos hechos están a la vista de todos y no son inventos de los «enemigos de la patria».
Para la información del señor Hilario Sisa Torres, adjunto le remito mi articulo sobre la base de la que el señor Isaac Bigio ha escrito su articulo. No veo el por qué debe ser él la cabeza de turco cuando la verdad la tenéis que buscar en vuestro propio Gobierno.
Samuel Mbá Mombé
