El proyecto SVAIS ha recorrido durante tres semanas el margen continental suroeste de las islas Svalbard (Noruega), una de las zonas más desconocidas del planeta. El proyecto se ha desarrollado a bordo del Hespérides, de la Armada española, cuya operación científica depende del Ministerio de Educación y Ciencia. Liderado por la Universidad de Barcelona, SVAIS ha logrado obtener una completa base de datos del fondo marino y ha diferenciado zonas geológicamente muy estables de otras de gran actividad en deslizamientos marinos, responsables del 10% de los tsunamis de los que se tiene noticia a lo largo de la historia.
También a bordo del Hespérides se ha desarrollado el proyecto ATOS-ártico, que ha evaluado el impacto sobre el ecosistema del Océano ártico de la pérdida de la cobertura de hielo a causa del calentamiento global. El proyecto, dirigido por el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Universidad de las Islas Baleares-CSIC), se ha desarrollado durante los meses de junio y julio y ha llegado en su derrota a la latitud más septentrional alcanzada nunca por un buque español, 80 grados y 50 minutos Norte. ATOS ha comprobado cómo el deshielo del ártico, que tiene lugar a gran velocidad –de 18 a 20 kilómetros diarios– potencia el papel del océano como sumidero del CO2 de la atmósfera y desencadena procesos que impactan sobre el ecosistema, entre otros resultados.
Además el Hespérides ha desarrollado otros cuatro proyectos en la zona ártica durante el verano, también financiados por la convocatoria extraordinaria del Año Polar del Plan Nacional de I+D+i.
Los terremotos glaciares son el objeto de estudio del proyecto GAGES, a cargo del Instituto de Ciencias del Espacio de Cataluña, que ha analizado durante dos meses el glacial Helheim. Este glacial es uno de los más rápidos del planeta, drena el 5% del hielo de Groenlandia al océano, y ha experimentado grandes cambios en los últimos años. Los resultados contribuirán a mejorar el conocimiento de la generación de los terremotos glaciares y los icebergs y, en consecuencia, del complejo sistema que relaciona los océanos y las regiones polares con el clima.
El proyecto POLAR-PIONEER, de la Universidad Complutense de Madrid, ha investigado los mecanismos de supervivencia de los vegetales en las condiciones ambientales extremas de las islas Svalbard. El estudio de la presencia de líquenes mejora el conocimiento sobre la velocidad del retroceso de los glaciares y del flujo genético de las especies en estas localidades y otras del Hemisferio Norte y de la Antártida.
El papel del hielo marino como agente de dispersión de diferentes isótopos radiactivos en el océano es el objeto de estudio del proyecto IPY-GEOTRACES, con participación de la Universidad Autónoma de Barcelona. Este proyecto forma parte de la expedición SPACE y ha alcanzado la latitud 88 grados y 40 minutos Norte tomando muestras de hielo marino, agua o sedimentos marinos, además de la atmósfera, para entender la importancia de los procesos que experimenta el hielo marino en su relación con otros elementos ambientales de las zonas polares.
Por su parte el proyecto ICECARB, de la Universidad Autónoma de Barcelona, analizará sedimentos de los fondos marinos de diferentes profundidades y con el análisis de los restos orgánicos hallados reconstruirá el clima de hace 10.000 años. A partir de los restos de los organismos que vivieron en la zona se reconstruirán las temperaturas del mar, los ecosistemas y los flujos de carbono durante el Holoceno. El proyecto se desarrolla en el mar de Barents y la región al norte de las Svalbard y el Estrecho de Fram.
