El hecho de estar en presencia de una crisis energética nacional, y tener la posibilidad de fomentar y utilizar energías renovables no convencionales (ERNC) como opción alternativa, es lo que motivó a los estudiantes Cristian Bergamin (de Ingeniería Civil Ambiental) y Luis Cáceres (de Ingeniería Civil Mecánica), de la Universidad Técnica Federico Santa María, a poner en marcha la construcción del reactor y los equipos que constituyen la planta de biodigestión anaerobia, la cual logra generar energía (biogás) a partir del aprovechamiento de materiales residuales.
Como primer paso, tras haber terminado la construcción de la planta, los alumnos pretenden utilizar los residuos de alimentos generados en el casino de la Universidad, lo que permitirá en el futuro desarrollar un diseño a escala real específico para el caso.
“En cuanto al tratamiento de los residuos sólidos orgánicos, estos encuentran en la digestión anaerobia una solución idónea, siendo sus principales ventajas, además de la estabilización o tratamiento del residuo, la obtención de recursos útiles, tales como la energía a partir del biogás generado y un material sólido utilizable como mejorador de suelos. Por otra parte, se evita la liberación del gas metano, que de otra forma iría a la atmósfera contribuyendo al efecto invernadero” asegura el estudiante de Ingeniería Civil Ambiental.
Un metro cúbico de biogás -conformado principalmente por gas metano y dióxido de carbono- puede compararse con 0.4 kg. de aceite diesel, 0.6 kg. de petróleo o 0.8 kg. de carbón, y puede ser utilizado directamente como combustible. Además, utilizando esta fuente de energía, se puede sustituir a la leña, previniendo en gran medida la destrucción de bosques. Estudios aseguran que 1 m3 de biogás utilizado para cocinar evita la desforestación de 0.335 hectáreas de bosques, con un promedio de 10 años de vida de los árboles.
“La elaboración del proyecto se basa principalmente en dos grandes aspiraciones: por una parte ofrecer una alternativa real al manejo de los residuos sólidos, reduciendo su generación mediante la estabilización de la fracción orgánica; y por otra, ofrecer fuentes energéticas alternativas y de aprovechamiento directo por parte de la población. Un metro cúbico de biogás totalmente combustionado logra generar seis horas de electricidad equivalente a un bombillo de 60 watt y puede poner a funcionar un refrigerador de 1 m3 de capacidad durante una hora, una incubadora de 1 m3 durante 30 minutos y un motor de 1 HP por dos horas”, afirma Cristian Bergamin.
La degradación anaerobia de residuos orgánicos es utilizada en cantidades masivas en países como China e India, donde el sistema permite la obtención de recursos energéticos y tratamiento de residuos en zonas alejadas a partir de una tecnología aplicada de modo semi artesanal.
“Los resultados de los estudios son aplicables para la construcción de digestores a pequeña, mediana y gran escala. Mientras se cuente con puntos centralizados de generación de residuos orgánicos y requerimientos de espacio, pueden ser instalados en localidades rurales, ferias libres, mercados, comedores, e industrias de distintos tipos, dotando a cada uno de ellos de una mayor autonomía energética. En este momento ya terminamos la primera etapa, que era la construcción de la planta, pero para poder seguir adelante y poner en marcha la segunda etapa del proyecto, requerimos de financiamiento, ya sea a través de la universidad o de manera externa” concluye Luis Cáceres.

