Concienciada con el problema de confusión y pérdida de confianza que pueden generar en los clientes los abusos en la comunicación de temas medioambientales, Citroën de acuerdo con su política de responsabilidad social se compromete a acatar las reglas que establece el Código de Autorregulación nacido con dicho acuerdo. Un código que exige, entre otras cosas, un lenguaje sencillo, preciso y sin ambigüedades, o el uso limitado y justificado de términos como “verde”, “ecológico” y “sostenible”.
Citroën une esta estrategia de comunicación a su política medioambiental y su ambición por participar activamente en la preservación del aire y del medio ambiente, gracias a la reducción de las emisiones contaminantes en sus vehículos. A ello contribuyen, por ejemplo, los motores diésel HDi, que reducen las emisiones de CO2 en un 20% en relación a un diésel de antigua generación, o el filtro de partículas (FAP), un sistema que elimina las partículas, reduciéndolas prácticamente a cero.

