Lavarse las manos varias veces al día, no dar de comer carne cruda a nuestro gato y quitar las heces de su bandeja con una pala cada día, son algunas de las pautas básicas a seguir para evitar el contagio de toxoplasmosis.
éstas pautas, junto a otras recomendaciones y consejos, han sido plasmadas en un folleto informativo que ha realizado la Fundación Affinity conjuntamente con la Fundación Silvestre y la Universidad Autónoma de Barcelona. El objetivo de esta campaña es evitar el abandono de gatos por mujeres embarazadas por desinformación sobre los riesgos reales de contraer la toxoplasmosis.
¿Qué es la toxoplasmosis?
La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa ocasionada por un parásito, el Toxoplasma gondii. En la mayoría de los casos, la infección suele ser asintomática y como mucho se asemejará a una gripe. Pero en el caso de mujeres embarazadas y personas con problemas de inmunodeficiencia es preciso tener en cuenta una serie de precauciones.
Vías de infección
La infección por toxoplasmosis puede ocurrir por cuatro vías:
• Teniendo contacto oral con tierra, agua y hortalizas infectadas
• Comiendo carne cruda o poco hecha
• Teniendo contacto oral con heces de gato infectadas
• Por transmisión congénita.
La toxoplasmosis durante el embarazo
El gato es la única especie animal que puede transmitir la forma contagiosa del parásito de la toxoplasmosis y sólo lo puede hacerlo una vez en su vida. Sin embargo, en la mayoría de los casos el contagio no se debe al gato de casa y siguiendo unas pautas básicas de higiene, se puede evitar el riesgo de contraer la enfermedad. Así pues, la toxoplasmosis no debería ser un motivo para abandonar a nuestro gato durante un embarazo.
En el caso de mujeres embarazadas, en el primer trimestre la probabilidad de que la enfermedad se transmita al feto es más baja, pero por el contrario el riesgo para el feto es más grave. En el tercer trimestre ocurre lo contrario, la probabilidad de contraer la enfermedad es más elevada pero la sintomatología es más leve.


