Una mujer que acudió a una clínica de medicina estética del Eixample de Barcelona para someterse a varios tratamientos faciales terminó denunciando al establecimiento después de sufrir granulomas, inflamación persistente y deformaciones en el rostro. Había pagado 2.600 euros por sesiones de bótox y ácido hialurónico, pero las complicaciones la obligaron a recibir nuevos tratamientos médicos cuyos gastos tuvo que asumir. Cuando reclamó la devolución del dinero, el centro se negó a reembolsárselo.
Su denuncia, presentada a finales de abril, dio origen a una investigación de los Mossos d’Esquadra que culminó el pasado 29 de octubre con la detención de un hombre de 48 años, presunto autor de delitos de intrusismo profesional, lesiones, contra la salud pública y estafa. La policía catalana también investiga a una mujer de 44 años que ejercía funciones de enfermería y a un hombre de 32 que realizaba tratamientos estéticos. Según los investigadores, los tres habrían desarrollado estas actividades sin disponer de las titulaciones o autorizaciones profesionales necesarias.
Las primeras comprobaciones policiales se realizaron el 16 de junio, cuando los agentes acudieron a la clínica para informar a sus responsables de la denuncia recibida. Una mujer que se presentó como administrativa atendió a los investigadores, aunque posteriormente se comprobó que era una de las personas implicadas en el caso.
En el transcurso de aquellas gestiones, los Mossos localizaron a otra clienta que también había sufrido complicaciones relacionadas con un tratamiento estético por el que había pagado aproximadamente 1.000 euros. Al intentar identificar al principal investigado, los agentes comprobaron que había abandonado el establecimiento por otra salida.
Las pesquisas posteriores permitieron establecer que los sospechosos no disponían de las titulaciones requeridas para realizar los tratamientos que ofrecían. De acuerdo con la información policial, la clínica habría utilizado presuntamente a médicos contratados como autónomos, identificándolos como responsables de los procedimientos para dar una apariencia de legalidad a la actividad del principal investigado, que era la imagen visible del negocio.
Durante la entrada y registro del establecimiento, los Mossos intervinieron jeringuillas precargadas, una veintena de cajas que contenían productos médicos, incluidos viales de toxina botulínica, ácido hialurónico y anestésicos, así como documentación de pacientes. También encontraron más de 4.800 euros en efectivo guardados en una caja fuerte. Entre las personas presentes en la clínica se encontraba una médica cuyo número de colegiación fue verificado por la policía. Pese a disponer de la titulación correspondiente, la profesional decidió declarar también como víctima, puesto que se había sometido a tratamientos en el mismo establecimiento y sufría efectos secundarios.
Una clínica vinculada al detenido ya había sido clausurada en 2024
Los antecedentes administrativos del principal investigado también forman parte de las diligencias policiales. El Departamento de Salud de la Generalitat informó a los Mossos de que en 2024 ya había ordenado el cierre de otra clínica de medicina estética vinculada al mismo hombre. Aquella decisión estuvo motivada por irregularidades relacionadas con el intrusismo profesional y por la presencia de productos que no estaban autorizados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).
Ante la posible existencia de más personas afectadas, los Mossos d’Esquadra recomiendan a quienes se hayan sometido a tratamientos de medicina estética en la clínica investigada que acudan a la comisaría del Eixample de Barcelona para presentar la correspondiente denuncia.
Artículo redactado con asistencia de IA (Ref. APA: OpenAI. (2026). ChatGPT (GPT-6, 4 de noviembre)).
