El gerente de la promotora y constructora de Lliri Blau, Miguel Díez, ha expresado su satisfacción con la evolución del proyecto. Los planes de obra van por delante de las previsiones realizadas y las ventas acompañan sus esfuerzos. También destacó que las obras demuestran que es un proyecto viable, donde no se ha tenido que realizar ninguna modificación hasta el momento, «incluso, si podemos mejorar, mejoramos», añadió Miguel Díez.
CONSTRUCCIÓN SOSTENIBLE. La edificación sostenible, vivienda respetuosa con el medio ambiente, se ha convertido en un objetivo prioritario en la Unión Europea. Se basa en complementar el ahorro energético y el uso de energías renovables con la utilización de materiales naturales y que se consideran no contaminantes. El desarrollo sostenible consiste en mejorar la calidad de vida humana sin rebasar la posibilidades de los ecosistemas que lo sustentan.
La urbanización Lliri Blau es un ejemplo claro de que la edificación sostenible es ya una realidad. Esta es la primera promoción ecológica y bioclimática de toda España que incorpora tecnología domótica y que ha sido diseñada con criterios totalmente sostenibles.
MATERIALES ECOLÓGICOS. Se ha abierto camino una nueva filosofía en la construcción, nuevos conceptos que nacen para cuidar la salud de las personas y del planeta, añadiendo las ventajas de la domótica. Pero estos objetivos para con el medio ambiente y los individuos se consiguen con la utilización de determinados materiales que, en este caso y, como destaca Miguel Díez, «están por encima de la media».
En Lliri Blau, la disposición del espacio está estudiada para proporcionar la máxima satisfacción a la persona que vive en ella, teniendo en cuenta sus necesidades físicas y emocionales. En la construcción no se utiliza el PVC ni el aluminio por considerarse productos altamente contaminantes y perjudiciales para la salud.
Lo primero que se hizo fue estudiar concienzudamente la zona y el terreno donde se ubica hoy Lliri Blau. Se prestó especial atención a la incidencia del sol y los vientos, de ahí su orientación Norte-Sur. Y cuida todos estos detalles con el fin de conseguir una situación de confort térmico en su interior. Así, las zonas de soleamiento recaen sobre dormitorios y comedores, salones y terrazas; y en la parte norte están las zonas de servicios y accesos. Posteriormente, y para conseguir la ventilación adecuada de la vivienda, se colocarán unas hojas practicables en la parte superior de las ventanas, y en la parte inferior de las puertas unas rejillas, para conseguir que entre en verano el aire fresco del Norte y empuje el aire caliente hacia la parte alta de las ventanas, consiguiendo así una sensación de frescor agradable. Y en invierno permanecerán cerradas la rejilla y la ventana para mantener la temperatura interior a través del soleamiento y el esfuerzo puntual de la calefacción; ahorrando así hasta un 30% más de energía.
Otro de los elementos importantes que se están colocando es el cáñamo, que sirve de aislante. Se coloca la primera barrera importante que es de termoarcilla, de 14 cm de espesor, después va un aislamiento de fibra de cáñamo, después la cámara de aire ventilada y luego un tabicón del 9, terminando con un mortero de cal y como soporte final una pintura mineral al silicato; todas estas capas hacen que el muro sea traspirable y también que al calor le sea muy difícil salirse.
En Lliri Blau, el cerramiento principal no va por fuera, sino por dentro, para no dejar escapar el calor en invierno. En la construcción tradicional el cierre más importante va en la parte exterior. «Sin embargo, nosotros lo colocamos en la parte interior para que la inercia térmica y las condiciones de mantenimiento de la casa sena mucho mejores y así la vivienda se mantenga lo más cálida posible, evitando las fugas de frío y calor», aclaró Miguel Díez.
Otra de las inquietudes en la construcción de Lliri Blau ha sido la eliminación de los efectos adversos provocados por los campos electromagnéticos, posible entre otras cosas gracias al cableado eléctrico en forma de espiga y libre de halógenos (ZH) de alta seguridad, que no emiten humos negros que impiden, en caso de incendio, visionar las salidas.
Las tuberías y las conducciones de agua habituales provocan perjuicios; en cambio el polipropileno es un material ideal, altamente resistente y que mantiene las propiedades del agua, consiguiendo una mejora sustancial de su calidad y un importante un ahorro energético. Todos los desagües son de polietileno ecológico.
En esta fase se colocarán los premarcos de madera con el objetivo de mantener la carpintería intacta; esta es otra de las singularidades de Lliri Blau. Los cerramientos son de madera de excelente calidad provenientes de talas de árboles controladas. Por lo que la constructora prefiere colocarlos al final para que no resulten dañados: «Se está haciendo toda la carpintería con premarco, quiere decir que hay un precerco. Normalmente, para ahorrárselo, se ponen directamente los marcos y éstos acaban dañados».
En Lliri Blau se acabará primero el enfoscado exterior y el enlucido interior y cuando esté a punto de pintar vendrá el carpintero y los colocará; con lo que estarán en perfectas condiciones a la hora de entregar la vivienda.
Las terrazas son ajardinadas, consiguiendo un gran aislamiento térmico y acústico; y la carpintería de sistema europeo tratada con barnices, ceras y aceites ecológicos.
CONCIENCIA ECOLÓGICA. Miguel Díez destacó que existe muy poca población consciente de la contaminación que genera la construcción y de la importancia que tiene habitar en un entorno saludable. Son muy pocas personas que tienen conciencia real del problema y es una suerte poder contar con una iniciativa singular que no dañe más nuestro planeta o donde se escojan materiales que no contaminen nuestra salud provocándonos dolores de cabeza, malestar general o alergias.
Miguel Díez achaca esta falta de interés a la escasa información al respecto y la inexistencia de legislación sobre estas cuestiones. Además añadió que existe una desconfianza general hacia este tipo de proyectos: «Realmente, las personas son algo reacias o incrédulas con esta forma de construcción porque prometen mucho ecologismo y después no hay nada.»
Miguel Díez adelantó que piensan seguir por este nuevo camino en la construcción: «Entendemos que no podemos abandonar el sistema tradicional, pero éste que hemos iniciado cada día nos gusta más, porque la gente también se ha cansado de que le ofrezcan siempre lo mismo».
PRECIO COMPETITIVO. La constructora Casas Bioclimáticas sigue adelante con los planes de obra previstos, sin modificar ningún elemento del proyecto, puesto que «el arquitecto hizo una labor importantísima porque tuvo que confeccionar un proyecto que después se pudiera construir. Tiene que ser viable», señaló Díez.
«No nos hemos encontrado problemas al construir la urbanización porque cada problemita lo hemos analizado antes de que llegue a la obra, con lo cual esos problemas se minimizan. Hemos trabajado para que no se pare la obra con problemas que puedan surgir sino preverlos de antemano. Para eso tenemos un equipo de gente que está pendiente de todo, de todos los detalles», añadió el gerente.
Pero ha supuesto un esfuerzo considerable. Realmente la constructora ha tenido que esforzarse sobremanera para presentar esta promoción en el mercado a precios totalmente competitivos. En este sentido, M. Díez explicó las razones por las que se ha podido llevar a cabo el proyecto sin aumentar el coste de venta: «somos los urbanizadores, promotores y constructores principales. Controlamos todo el proceso de principio a fin. Supone un esfuerzo enorme por nuestra parte tanto de técnicos como de toda la gente que colabora con nosotros porque tenemos que estar pendientes de todo. Pero al mismo tiempo abaratamos costes porque somos los mismos, no ganamos tres veces, sino que planteamos un beneficio único, lo que significa que ajustamos bastante los precios».
