Según ha comentado el abogado barcelonés Javier Nart, en una ocasión tuvo un cliente que fue detenido por atracar un banco, debido a que dejó sus señas personales autènticas en un impreso.
La historia es, más o menos, como sigue: el tracador se adelantó unos minutos a sus cómplices del atraco y decidió entrar a pesar de todo en la sucursal del banco en el que se disponía a robar. Para hacer tiempo, comenzó a rellenar los impresos que hay en los mostradores para que los clientes realicen sus operaciones bancarias. Rellenó dichos impresos con sus dfatos autènticos: nombre, apellidos, dirección, etc… Cuando sus cómplices penetraron en la entidad bancaria, sacaron sus armas y cometieron el atraco.
Minutos después llegó la policía y se percató de que uno de los atracadores se habñia dejado unos impresos rellenos. La risa les entró a los agentes al comprobar que dichos impresos contenían los datos auténticos de un conocido delincuente, al que fueron a buscar a su domicilio y detuvieron sin el menor esfuerzo.
Hoy se cuenta en la prensa otro caso de un abogado que se ha negado a defender a un cliente "porque es idiota". El delincuente en cuestión robó un coche y no se le ocurrió otra cosa que hacerse una foto con la máquina fotográfica que encontró en la guantera del coche.
En otra ocasión, otro delicuente "chapucero" olvidó su cartera, con el carnet de identidad, en el hogar donde desvalijó.
