El estudio sostiene que los cambios en los niveles de sustancias químicas en el cerebro causados por la ingesta excesiva de alcohol conducen a sentimientos oscuros que llevan a beber más.
Uno de los investigadores afirma que la importancia del estudio radica "en los efectos que se ven en los sistemas múltiples. Los cambios son tan grandes como los que se han visto en la methamphetamina". Como éstos sistemas de neurotransmisión se comprometen con la dependencia del alcohol, el cerebro intenta compensar el estrés liberando factores corticotropin, una sustancia química que lleva a la depresión. El efecto de combinación del descenso de los neurotransmisores y el incremento en el factor de corticotropin deja al cerebro en una situación de dependencia. Quiere más alcohol para hacer que las cosas vuelvan a ser normales.
Explicar el alcoholismo partiendo de la base molecular puede llevar a nuevos caminos en el estudio y prevención de esta dependencia. Los investigadores indican que el historial de la familia es el único marcador de tal riesgo. Entre los individuos con parientes alcohólicos, los hombres tienen más propensión de desarrollar alcoholismo si se compara con las mujeres.
