Considerado desde hace cinco decenios como un órgano donde la existencia misma debía ser negada, el Mossad, principal central israelita de espionaje, ha designado un agregado de prensa, ante la mirada atónita de todos los que han seguido las evoluciones de esta institución, caracterizada desde siempre por su hermetismo.
Esto supone una evolución impensable hace algunos años, cuando para saber algo sobre esa agencia que ô no existíaö, había que enviar una petición al primer ministro israelita, petición que era contestada por una negativa, antes de pasados cinco minutos.
Evidentemente, al parecer, ese período es agua pasada. Ahora, Ephraim Halevy, actual jefe del Mossad y ex embajador de Israel en la CEE, ha decidido adaptarse a los tiempos. Aún así, el Mossad ya no funciona. A los numerosos fracasos que pueden atribuírsele durante los últimos años, hay que unir las actuales luchas intestinas que paralizan, desde hace algunas semanas, su buen funcionamiento en el servicio. Así pues, un clan formado por altos grados de » la casa», intentan perjudicar la nominaci¢n de Levine, militar de carrera que deber¡a suceder a Halevi al finales del a_o. Las fugas de informaci¢n se han puesto de moda con fines no demasiado claros, de esta manera, el Mossad se ha visto obligado a abrir sus puertas y crear un gabinete de prensa, que intente atajar este nuevo mal.
Mientras tanto, ante tal aperturismo, los hay que esperan ver aparecer la figura de James Bond, como arrancado de las entra_as del mejor film sobre el m s negro espionaje. Seguramente , de eso, nada.
EL MOSSAD EN DECADENCIA
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