Los penes eran de piedra. Dalis fue confundido con un mafioso experto en el mercado internacional ilegal de antigüedades. El servicio de aduanas del aeropuerto de Amsterdam le detuvo, al descubrir los susodichos penes, tallados en piedra, durante un registro de su equipaje.
Ante la duda de que se tratara de piezas arqueológicas importantes, los agentes le impidieron la entrada al país y le sometieron a un interrogatorio. Las explicaciones de que, entre otras cosas, era el vicepresidente de la Federación Asiática de Sexología y que traía los penes para una exposición sobre arte erótico chino que se va a celebrar en Rotterdam, no impresionaron a los agentes, al parecer poco versados en esas artes. Tan sólo la llegada del comisario de la exposición les convenció de que se hallaban ante «un profesor honorable».
Tras varias horas de espera, Dalis pudo por fin marcharse, pero sin su principal equipaje. Los penes de piedra, a la espera de ser tasados por un experto, tuvieron que quedarse.
