Según informaciones de La Tercera, Edward Hooper , – investigador británico -, ha lanzado una de las teorías más polémicas sobre el origen del Sida. Según Hooper, – tras analizar más de 4.000 artículos científicos, realizar 600 entrevistas y analizar antecedentes científicos en laboratorios europeos, americanos y africanos -, científicos occidentales fueron los responsables de que el virus del Sida se instalara en los seres humanos. En un libro de más de mil páginas, Hooper va demostrando paso a paso los diversos eslabones de su teoría.
En la actualidad hay consenso respecto de que la variedad más común del virus de la inmunodeficiencia en humanos (VIH) es el descendiente directo de un microbio que afecta a chimpancés africanos. El problema radica en saber cómo y cuándo se produjo la trasferencia del virus, es decir, de qué manera saltó del simio al hombre.
Según Hooper, hay que culpar a una vacuna experimental contra la poliomelitis creada en los años ’50 y cultivada en tejidos de ri_¢n de chimpanc’. Algunos de estos tejidos estaban infectados con virus nocivos, los cuales habr¡an saltado al ser humano debido a vacunaciones masivas efectuadas en Africa entre 1957 y 1960.
No se trata de un teor¡a nueva, ya que una versi¢n similar y m s breve se public¢ a comienzos de los ’90, pero fue r pidamente descartada. Sin embargo, ahora se aportan nuevas y contundentes pruebas.
Por ejemplo, Hooper revela detalles in’ditos acerca de los lugares donde se aplic¢ la vacuna contra la polio, los cuales coinciden con los primeros casos de Sida registrados en la d’cada del ’60. Estas zonas se conocen como Lubidi, Leopoldville y Valle Rouzizi, ubicados en el Congo Belga, que luego de su independencia se convirti¢ en Zaire.
La coincidencia llega a tal punto que el ejemplar m s antiguo que se ha descubierto del VIH corresponde a una muestra de sangre congelada que fue tomada en 1959. catalogada como L5 0, pertenece a un hombre no identificado que viv¡a en el mismo Leopoldville.
Durante la d’cada del ’50, cient¡ficos de todo el mundo luchaban por erradicar la poliomelitis, que causaba tanto temor como el Sida en la actualidad. Por ese entonces ya exist¡a una vacuna inyectable, pero muchos dudaban de su eficacia, por lo que se inici¢ una desenfrenada carrera por imponer una alternativa m s confiable que se aplicara por v¡a oral.
Los doctores Albert Sabin, de la Universidad de Cincinnati, y Hilary Koprowski, del Instituto Wistar de Filadelfia, fueron los principales protagonistas de esta historia. Ambos lideraban los dos equipos que llevaban la delantera.
El primero en tener ‘xito fue el laboratorio dirigido por Koprowski, quien realiz¢ una serie de vacunaciones experimentales entre 1957 y 1960. Sin embargo, ese a_o el doctor Sabin hizo una dram tica acusaci¢n en un conferencia mundial de medicina: algunas vacunas elaboradas por Koprowski se hab¡an contaminado accidentalmente con un virus que habita en los simios.
Koprowski neg¢ los cargos y continoa haci’ndolo hasta el d¡a de hoy. Ha escrito numerosos art¡culos donde refuta las acusaciones, aunque con datos que a veces resultan insuficientes o directamente contradictorios, como muestra Edward Hooper en su nuevo libro.
Las evidencias aportadas por el investigador brit nico motivaron incluso que el jefe del programa de la ONU para la erradicaci¢n de la polio pidiera analizar las muestras de vacunas que aon permanecen congeladas en laboratorios europeos y norteamericanos.
Si estos tests resultan positivos, se podr¡a confirmar la paradoja de que el loable esfuerzo de algunos cient¡ficos por erradicar la poliomelitis origin¢ una epidemia aon peor.
SEG+N HOOPER EL VIRUS DEL SIDA LO CREÓ EL HOMBRE
240
