En muchas tribus africanas, las primeras manifestaciones de la menstruación en las muchachas jóvenes, es objeto de tabúes y prohibiciones. Cuando se produce por vez primera, la adolescente es aislada del grupo, y se procura que evite el sol, ya que se considera que éste puede causarle la muerte. En otras organizaciones, ellas son aisladas del suelo para no contaminarlo con lo que consideran impuro.
Asimismo, durante el período, las mujeres deben abstenerse de todo contacto directo incluso con sus maridos, ya que si solamente las tocasen, les harían perder la virilidad.
En la tribu de los Nandi, las que menstrúan excitadas, se entregan al hechicero que está protegido contra todo daño debido a sus poderes mágicos, mientras que, los Basuto, no permiten que en tales condiciones ellas cuiden ganado porque los animales enfermarían; y si hablamos de los Kikuyo, les diremos que ellos impiden que una mujer menstruando se acerque a los pozos del poblado, toda vez que su presencia haría que ‘stos se secaran inmediatamente.
Se supone que las mujeres, en tal situaci¢n, se hallan repletas de un flujo mal’fico que afecta negativamente todos los procesos de la vida, por ello, existen caba_as especiales para que se resguarden el tiempo necesario, siempre aisladas del suelo y recubiertas con una protecci¢n especial para evitar que su influencia se extienda al exterior.
El ind¡gena experimenta un verdadero horror a la sangre menstrual y la evita en lo posible. De igual manera se sabe que dicho acto fisiol¢gico est ¡ntimamente relacionado con la imagen de la luna y con la idea del influjo m gico nocturno y disgregador.
En la Costa Ivory de Africa, la gente cree que la menstruaci¢n es especial porque lleva en ella «un ser humano viviente», funciona como un rbol, es decir, antes de que un rbol d’ frutos, primero deber dar hojas y flores.
El flujo menstrual es como las hojas: tiene que aparecer antes que el fruto (el beb’) pueda nacer. El nacimiento de un ni_o es como un rbol que finalmente dio fruto, el cual, la mujer entonces recoger .
En la tribu Navaho, nativa de Norteam’rica, tienen una ceremonia para la primera menstruaci¢n, llamada «Kinaalda», que continoa hasta nuestros d¡as. Se considera como el m s importante de los ritos religiosos, el prop¢sito es santificar el sexo y hacerlo fruct¡fero.
Los Yurok, tribu del norte de California, en sus costumbres establecen que cuando una mujer est menstruando es muy poderosa y deber aislarse consigo misma sin gastar energ¡a en los quehaceres cotidianos o ver interrumpida su concentraci¢n por miembros del sexo opuesto. Toda la energ¡a de esos d¡as deber dirigirla hacia la meditaci¢n sobre el prop¢sito de su vida y la reuni¢n de su energ¡a espiritual.
Cuando una joven Nayar de la India comienza con su per¡odo, es aislada, vestida con ropas nuevas y visitada por sus vecinas. M s tarde, ella y sus amigas toman un ba_o ceremonial, despu’s se dirigen a un banquete donde suenan los tambores y los gritos de jobilo.
En Corea, una mujer que tiene su primer per¡odo menstrual es homenajeada con una cena. Uno de los platillos tradicionales para esta ocasi¢n es una sopa especial hecha a base de algas.
En Uganda cuando una joven inicia su sangrado, la escuela le concede un permiso para quedarse en casa. Su madre y sus t¡as dedican el d¡a con ella hablando sobre las cosas que necesita saber. M s tarde sus amigas van a visitarla y tienen una fiesta.
LA IMPORTANCIA SOCIAL DE UN HECHO BIOLÓGICO
245
anterior
