En todo el continente latino, las mujeres tienen la responsabilidad de la reproducción y la prestación de asistencia. Sin embargo, a menudo no pueden controlar las circunstancias que rodean esos deberes. En los países menos desarrollados, los problemas comunes son de malnutrición y sus secuelas, dificultades genéticas y ginecológicas. En los países más desarrollados, pese a que las mujeres tienen menos hijos, todavía se ven afectadas por problemas ginecológicos y malnutrición en forma de obesidad.
La malnutrición puede darse en forma de desnutrición o hipernutrición, ambos tipos son comunes en todo el continente y su prevalencia es particular de casa sexo.
La preocupación por la obesidad tiene relación con su condición de factor de riesgo para varias enfermedades crónicas, en particular, la hipertensión, la diabetes, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. La predisposición a esas enfermedades aumenta con los años, de manera que la mujer de edad avanzada está expuesta a un mayor riesgo en cualquier caso, y la obesidad ampl¡a la posibilidad de que se manifiesta una de esas afecciones.
De otro lado la desnutrici¢n que se manifiesta generalmente en forma de anemia, tambi’n es comon en personas de ambos sexos, pero es un problema m s cr¡tico para las mujeres, especialmente de las zonas menos desarrolladas del continente.
Sus ra¡ces pueden comenzar en la infancia, pues en algunas zonas rurales menos desarrolladas de Am’rica Latina y el Caribe, todav¡a es comon que los hombres y los ni_os coman primero. Si la cantidad de alimentos es limitada, la mujer renuncia a su raci¢n alimenticia y comienza a sufrir los efectos de la desnutrici¢n a temprana edad.
La anemia de origen nutricional es comon y se agrava por la mayor necesidad de hierro que tiene la mujer (el triple que el hombre) cuando comienza a menstruar y a tener hijos. En la edad mediana es posible que tenga anemia cr¢nica, que si bien no es causal de muerte, reduce mucho la productividad, energ¡a y calidad de vida. La debilidad, la fatiga, el letargo, la irritabilidad y la mayor vulnerabilidad a la infecci¢n, son consecuencias de la anemia cr¢nica.
Las tensiones acumuladas durante toda una vida de nutrici¢n inadecuada, muchos hijos y embarazos a intervalos cortos, y una doble o triple carga de trabajo a menudo ocasionan el envejecimiento prematuro de la mujer en las regiones en desarrollo del continente.
Eso se manifiesta con la aparici¢n de varios problemas cr¢nicos de salud f¡sica, como hipertensi¢n, diabetes y artritis. Si bien en los pa¡ses industrializados del continente la carga f¡sica para la mujer a medida que envejece tal vez no sea tan abrumadora, ella sufre problemas muy similares.
As¡ mismo la artritis y la osteoporosis son trastornos que afectan desproporcionadamente a la mujer de edad avanzada. La artritis parece manifestarse como uno de los s¡ntomas de envejecimiento prematuro de la mujer en las zonas en desarrollo. Las articulaciones se pueden da_ar al levantar objetos pesados, tirar y cargar, lo que ocasiona un mayor grado de invalidez y reduce la capacidad de trabajo de la mujer a medida que envejece.
La osteoporosis se refiere a la p’rdida excesiva de tejido ¢seo que predispone a fracturas de la columna vertebral, la cadera y los huesos largos de los brazos y de las piernas. El desgaste ¢seo en un hecho normal en personas de ambos sexos despu’s de los 30 a_os, pero se acelera r pidamente en la mujer cuando pierde el afecto protector del estr¢geno, la hormona femenina, despu’s de la menopausia.
Aunque la osteoporosis puede causar dolor y deformidad, en s¡ no amenaza la vida. Sin embargo, las facturas que produce por ejemplo en caso de ca¡das, aceleran la muerte. Por causas similares el nomero de defunciones masculinas en el 17%, mientras que de mujeres del 50%.
LAS RESPONSABILIDADES QUE LAS MUJERES LATINAS NO PUEDEN CONTROLAR
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