Cabe preguntarse si antes del siglo XVI no se le ocurrió a ningún médico la simple solución de colocar una funda en el pene durante el acto sexual. Conviene señalar que en la antig³edad estas fundas eran gruesas y aminoraban en placer en el hombre.
Por otra parte, en su inmensa mayoría los médicos eran hombres y, por consiguiente, rara vez recomendaban o utilizaban los preservativos. Tal vez este planteamiento sea algo exagerado, pero no mucho en realidad.
Existía ya preservativos y hay pruebas de que los romanos, y posiblemente los egipcios utilizaban para este fin vejigas de intestinos animales untados con aceite. Sin embargo, su finalidad real no fue tanto evitar que la mujer quedara embarazada, cuanto proteger al hombre de las enfermedades venéreas. En lo referente al control de la natalidad, los hombres preferían delegar la iniciativa a las mujeres.
Gabriel Fallopius, un médico del siglo XVI que fue el primero en descubrir los dos estrechos tubos que conducen los óvulos desde los ovarios hasta la matriz, es considerado generalmente como el padre del cond¢n.
A mediados del siglo XVI, Fallopius o Falopio, profesor de anatom¡a de la Universidad de Padua, ide¢ una funda sanitaria de lino que se ajustaba al glande, al extremo del pene, y quedaba sujeta por el prepucio. Constituy¢ el primer profil ctico claramente documentado para el miembro viril. Al poco tiempo, aparecieron tambi’n preservativos para los hombres circuncidados. Ten¡an una longitud de veinte cent¡metros y se aseguraban en la base con una cinta rosada, al parecer para atraer a la mujer.
El invento de Fallopius fue puesto a prueba con m s de un millar de hombres con un ‘xito total, como comunic¢ el propio doctor. En aquella ‘poca se le dio el nombre eufem¡stico de abrigo. ¨C¢mo llegaron a ser llamados condones los abrigos de Fallopius?
Dice la leyenda que esta palabra procede del conde de Cantan, m’dico personal del rey Carlos II de Inglaterra, a mediados del siglo XVII. Las aficiones de Carlos a los placeres sexuales eran notorias, pues tuvo innumerables amantes, entre ellas la actriz m s c’lebre del momento, Nell Gwynn. Aunque muri¢ sin herederos leg¡timos, tuvo innumerable hijos a lo largo y ancho del reino.
Al Dr. Cantan se le pidi¢ que ideara un m’todo seguro de proteger al rey de la s¡filis. Su soluci¢n consisti¢ en una tripa de oveja estirada y aceitada, No se sabe si conoc¡a el invento de Fallopius, cien a_os antes, pero se dice que durante su vida, el Dr. Cantan luch¢ contra el uso de su nombre para designar el invento. El preservativo de Cantan llam¢ la atenci¢n de los nobles de la corte, que adoptaron ese profil ctico, pensando tambi’n en una protecci¢n contra las enfermedades ven’reas.
En la d’cada de 1870, apareci¢ un preservativo de goma vulcanizada y desde el principio recibi¢ el nombre de goma. Todav¡a no era una funda delgada, est’ril y desechable. Se recomendaba al hombre que lavara su funda antes y despu’s del coito, pero que siguiera utiliz ndola hasta que se agrietara o rompiera. Aunque efectivo y relativamente c¢modo, este preservativo segu¡a siendo visto con recelo a causa de la disminuci¢n de sensaciones durante el acto sexual. Los preservativos modernos de l tex, mucho m s delgados, no aparecieron hasta la d’cada de 1930.
CONDON: SIGLOS XVI Y XVII, ITALIA E INGLATERRA
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