Desde 1993 las mujeres que viven en Ciudad Juárez tienen miedo. Miedo de salir a la calle y recorrer la distancia de su casa a su trabajo. Miedo a los 10, a los 13, a los 15, a los 20 años. No importa si es niña o ya mujer, ellas saben que no hay reglas en el juego. Lo único claro es que ellas siempre serán las perdedoras y lo que se juegan es la vida.
Nadie sabe cuantas son las mujeres muertas en Ciudad Juárez, ni siquiera hay acceso a lo que las autoridades mantienen en expedientes. Puede que sean 200 las niñas y mujeres que han perdido la vida después de haber sido violadas y torturadas, tiradas a la basura, en el desierto, en lotes baldíos o en la frontera que divide a Ciudad Juárez de El Paso, Texas.
Los medios de comunicación, con poco criterio y muchos intereses, parecieran una vez mas erigirse en jueces de la «moral» dando menos importancia a los hechos señalando con falsedad que las asesinadas tenían una «doble vida», es decir, que eran prostitutas y por tanto, estaban expuestas a que las mataran, argumento de por si injustificable.
Los familiares de las v¡ctimas, pocas oportunidades han tenido de hablar de la p’rdida sufrida. Sus Hijas, muchas de ellas viajeras de la pobreza, llegaron a Ju rez desde diversos puntos del pa¡s, por necesidad, por hambre.
Muchas de ellas eran madres solteras que cre¡an seguro un sueldo de miseria en las maquiladoras. Lourdes Hern ndez, en la m s reciente edici¢n de la revista Biombo Negro, relata su experiencia de trabajo en torno a estos asesinatos y se_ala: » La lista de muertas sigue creciendo. Se ha procesado a diferentes acusados y por lo menos se ha sentenciado a dos de ellos. Nadie los cree culpables, nadie los defender¡a, pero no los creemos culpables de los cr¡menes por los que se les ha condenado. Ya lo dijo Elmas Canetti, la muerte como amenaza es la moneda del poder y, Charles Bowden, periodista norteamericano alzo la voz para declarar a Ciudad Ju rez como el verdadero laboratorio del futuro que nos espera, dentro de una sociedad neoliberalista, que practica la experiencia colectiva de la violencia, haciendo de esta el onico espect culo redituable.»
Este es un llamado para todo aquel que sienta en su coraz¢n indignaci¢n y tristeza profunda por la ausencia de respeto a la vida y a la libertad. Un llamado para que todo aquel que no tolere la agresi¢n sexual y esta en contra de la violencia una su nombre y la ciudad en donde vive a esta lista. Esta es con el fin de recaudar firmas en apoyo a la exigencia de la entrada completa de la Comisi¢n de Derechos Humanos en los diferentes casos de las ni_as y mujeres muertas en Ciudad Ju rez y al cumplimiento de su labor como un organismo que tiene como fin proteger la vulnerabilidad del ser humano.
