El maltrato a los niños/as es un grave problema social, con raíces culturales y psicológicas, que puede producirse en familias de cualquier nivel económico y educativo. El maltrato viola derechos fundamentales de los niños/as y por lo tanto, debe ser detenido, cuanto antes mejor.
Pueden distinguirse varias formas de maltrato, que los adultos ejercen sobre los niños, la negligencia que se expresa en desprotección, descuido y/o abandono.
El maltrato emocional, que acompaña a todas las otras, pero que puede ejercerse independientemente de las demás. Por ejemplo, mediante amenazas aterrorizantes, descalificaciones, desvalorizaciones y/o ausencia de expresiones cari_osas.
El comportamiento de los ni_os maltratados ofrece muchos indicios que delatan su situaci¢n. La mayor¡a de esos indicios son no espec¡ficos, porque la conducta puede atribuirse a diversos factores. Sin embargo, siempre que aparezcan los comportamientos que se_alamos a continuaci¢n, es conveniente agudizar la observaci¢n y considerar el maltrato y abuso entre sus posibles causas.
Las ausencias reiteradas a clase.
El bajo rendimiento escolar y las dificultades de concentraci¢n. La depresi¢n constante y/o la presencia de conductas autoagresivas o ideas suicidas.
La docilidad excesiva y la actitud evasiva y/o defensiva frente a los adultos.
La bosqueda intensa de expresiones afectuosas.
Las actitudes o juegos sexualizados persistentes e inadecuados para la edad.
Los indicadores f¡sicos:
La alteraci¢n de los patrones normales de crecimiento y desarrollo.
La persistente falta de higiene y cuidado corporal.
Las marcas de castigos corporales.
Los «accidentes» frecuentes.
El embarazo precoz.
El maltrato y el abuso no siempre presentan huellas f¡sicas f cilmente visibles, pero siempre dejan su marca en la conducta. La observaci¢n sensible, la actitud receptiva y la escucha atenta, son los mejores recursos para identificar al ni_o/a maltratado.
Los maestros requieren de especial sensibilidad para detectar si un ni_o es objeto de maltrato, porque frecuentemente ‘ste por verg_enza o para proteger a otros miembros de la familia encubre la situaci¢n. Hay que tener presente que para quien est creciendo en un ambiente violento, la violencia no es cuestionada e incluso, puede parecer el onico modo de expresar los afectos.
Un padre y/o una madre agresivos y/o abusadores, significan un peligro real para la salud y la vida del ni_o, pero generalmente son su principal o onico referente afectivo. Adem s, la violencia de los padres produce un sentimiento contradictorio de afecto, rechazo y dependencia emocional en el ni_o.
A veces, el ni_o/a denuncia expl¡citamente el maltrato que sufre. La actitud receptiva de los docentes puede animar a estos ni_os/as a confiarse. En estos casos es indispensable disponer una escucha atenta y sobre todo: Creer en la palabra del ni_o/a. No culpabilizarle en ningon caso. Investigar la verdad. Consultar con otros profesionales. Recurrir a las autoridades correspondientes.
EL MALTRATO DE LOS NIíOS
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