Que los partidarios de la ideología «gay» insulten a los que discrepan con el término de «homófobo», es tan patético como que los partidarios de adulterio insulten a los otros con la palabra «adulterofo».
Lo intolerante es que unos grupos de presión nos quieran intimidar, dominar, avasallar a los otros. Y hasta amenazan con aplicar la ley al que expresa su opinión, que eso me recuerda otros tiempos.
En su vida privada cada ciudadano puede hacer lo que le de la gana, desde casarse, quedarse soltero, convivir con su familia o hacer sexo con otro del mismo género, como las parejas de gay¦s y lesbianas.
Es tremendo que por el mero hecho de realizar unas determinadas prácticas sexuales y de proclamar que se aman, dos cidadanos quieran tener más derechos que los demás ciudadanos .Es tremendo que por ejemplo, dos amigas que viven juntas, sin ser lesbiana, tengan menos derechos que las que así se proclaman, y que a estas últimas se les entreguen hijos en adopción.
Pero otra cosa es que los grupos de presi¢n «gay» quieran que la Iglesia cambie su moral, idea que por ejemplo a ningon adoltero se le pasa por la cabeza. O que adopten ni_os,ya que un ni_o necesita un padre y una madre, que es lo natural. La ley de navarra impone que a un ni_o se le de en adopci¢n a una pareja de gays o lesbianas, y eso es jugar con los ni_os.
Es injusto que se maltrate a los gays, al igual que tambi’n lo es que los psic¢patas hayan siempre maltratado en la historia a las mujeres, ni_os y ancianos, que son los m s d’biles.
Por vivir en Navarra, estoy aterrorizada con tan solo pensar que si yo fallezco a mis hijos se los pueden dar en adopci¢n a una pareja de gays o de lesbianas, ya que entiendo que en Navarra ya no est n protegidos mis hijos.
Mar¡a J. Mart¡nez Garc¡a
Miranda de Arga
Pamplona
