Pocos días después de la firme condena expresada por la Academia Pontificia para la Vida contra el uso terapéutico de células madre clonadas de embriones humanos, el Papa ha querido adelantar la publicación de su mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo de 2001, a fin de recordar que el hombre y su dignidad están por encima de todos los intereses económicos y terapéuticos que puede perseguir la investigación científica. ½Las innumerables posibilidades de la medicina moderna tienen que ponerse al servicio efectivo del hombre y aplicarse en el pleno respeto de su dignidad+. Días después, Juan Pablo II ha vuelto a repetir esta reivindicación durante su intervención en el Congreso Internacional de Transplantes que se acaba de celebrar en Roma: la Iglesia ½siempre ha tratado de apoyar el progreso terapéutico, buscando siempre una ayuda más cualificada a los enfermos+; al mismo tiempo, explica, ½ha intervenido con todos los medios para que se respetasen los derechos de la persona y se persiguiera siempre el aut’ntico bienestar del hombre+. De igual forma hoy la Iglesia recuerda que öes necesario que la experimentaci¢n cl¡nica tenga lugar en el respeto absoluto de la persona y en la clara conciencia de los riesgos y, en consecuencia, de los l¡mites que comporta+.
Camilo Amaro Alonso
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