Me parece positivo que la Cámara de Representantes de EE.UU. haya aprobado el 5 de abril una ley para prohibir los llamados abortos tardíos: los que se realizan en el segundo o tercer trimestre del embarazo y en los que se destruye el cerebro del abortado antes de extraer el resto del cuerpo. Tom DeLay, representante republicano por Texas declaró que ½nunca en la historia de la humanidad tantos niños han sido sacrificados sin piedad. El aborto es una mancha que debemos borrar, y la prohibición del aborto tardío es el primer paso+.
Se puede decir más alto pero no más claro. Y aunque es posible que Clinton vete esta ley, es importante que una parte significativa de la clase política estadounidense empiece a dar señales de sensatez. En una época en que la ciencia no permite dudas sobre la identidad personal de los niños no nacidos, y en la que disponemos de todos los medios para aplicar salidas humanitarias a las situaciones de embarazo no deseado, ya iba siendo hora de que esto sucediera. Ojal cunda el ejemplo.
Juan G. Gonz lez S nchez
