Los seres humanos tienen dignidad, por ser hijos de Dios, y se merecen respeto. La mujer no es un objeto como una pluma, un coche o un caballo. Todo lo que se haga en favor de la defensa de los débiles, en este caso la mujer maltratada es poco.
Hay escritos que me maravillan, más si estos son de un hombre que defiende a las mujeres. Una no tiene queja, que los hombres de la familia y amigos me han tratado siempre con respeto, como persona, no como ciudadana de segunda categoría o mujer objeto, hasta no les parecía bien a mi familia que desfilase en los típicos desfiles del instituto, cosa que a mi me encantaba.
Pero a a lo que iba, felicito a Ignacio J. Sardiñas por su escrito de título Campaña sobre los malos tratos, que leido en prestigioso medio de comunicación. Entresaco textos y feicto a este señor y a otros muchos a que se se solidaricen con la causa de la defensa de la mujer frente a las agresiones de todo tipo, que podamos ser lo que deseemos, trabajo, familia, hijos que con tantos impedimentos de todo tipo eso muchas no se lo pueden permitir.
El anuncio sobre mujeres maltratadas parece decirnos que los responsables de los malos tratos somos toda la sociedad (o m s bien todos los hombres de la sociedad). Se socializa la responsabilidad, luego el problema se arreglar cuando la sociedad cambie. Creo que los problemas deben desmenuzarse el peque_os detalles para solucionarlos y no caer en «socializaciones de responsabilidades». Donde hay v¡ctimas es no puedan evitar el serlo, la imposibilidad de huir del agresor. «Mam hizo el petate y se fue con sus dos hijos peque_os al centro social del barrio donde reclam¢ una ayuda por hijos, una vivienda, y dej¢ plantado a Mr. Smith el maltratador. Era inglesa, holandesa, austriaca, danesa…en fin, mam es que no era espa_ola y tir¢ de la ayuda familiar».
Resultar¡a interesante saber las regiones de procedencia, nivel cultural y de ingresos de maltratadores y maltratadas, as¡ como el porcentaje de casos en que existe un problema de alcoholismo de por medio. Tambi’n se debe saber si influyen las costumbres (refranes al respecto hay). Se ha de analizar el c¡rculo social de la maltratada, donde acude en primer lugar es a su c¡rculo familiar: madres, hermanas, t¡as, cu_adas. Los consejos de «aguanta hija…», «hazlo por tus hijos» o «algo bueno tendr tu marido» pueden influir algo en las decisiones y posibilidades de huir de los malos tratos.
Hecho de menos en el anuncio al juez que dicte la sentencia de turno. Podr¡a quedar as¡ «Mam , mam …+qu’ te ha hecho el Sr. Magistrado de turno?». Faltar¡a m s que sentirnos todos culpables porque un juez decida que la agredida viva en la planta superior y el agresor en la inferior de una misma vivienda, para as¡ facilitarle a ‘ste el poder liquidar a su parienta (caso real).
La empresa de publicidad responsable de la campa_a ha sido destinataria de algo m s claro, y sonante, que el mensaje del anuncio, al igual que los medios de comunicaci¢n que ingresar n alguna peseta por ‘l. Me gustar¡a saber cuanto cuesta en total esta campa_a, para calcular cu ntos pisos para realojar mujeres maltratadas se podr¡an alquilar por dicho importe. G stese el dinero en ayudarlas y no en financiar a empresas de publicidad, productoras y medios de comunicaci¢n.
Ana Carvajal Becerra
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